Un grupo de agentes, acompañados de un cerrajero y un equipo sanitario, acudió al domicilio de la mujer el pasado domingo por la tarde después de que un vecino alertase de que no contestaba al teléfono ni al timbre, y tras contactar con una sobrina de la mujer, que desconocía su estado.

El hombre, que solía acudir a ver a la anciana, contactó con una de sus sobrinas, pero ésta desconocía el paradero de su tía.

De este modo, la Policía Local accedió a la casa y se encontró "encogida" en su sillón a la anciana, quien estaba "cubierta de suciedad, desorientada, debilitada", y con dificultades para hablar, ya que sólo alcanzaba a decir que tenía sed.

El personal sanitario la atendió inmediatamente en el propio domicilio para, posteriormente, trasladarla a un hospital de la ciudad, donde permanece ingresada para recuperarse del dilatado periodo que pasó sin ingerir alimentos ni bebidas.