Afganistán

Los talibanes separan con una cortina a las mujeres y a los hombres en las universidades afganas

Las fotografías han sido difundidas por la Universidad de Avicena en Kabul en su primer día de reapertura tras la toma de poder de los talibanes en la capital.

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Los talibanes prometieron que las niñas podrían continuar yendo a la escuela y que los derechos de las mujeres afganas "no se verían afectados" por la llegada del nuevo régimen. Ahora, con la situación en Kabul algo más estabilizada que hace unos días, llegan las primeras imágenes de la vuelta a una rutina gobernada por el infierno talibán. Las universidades reabren sus puertas y las promesas de los talibanes quedan, una vez más, en el aire. Una cortina gris y dos grupos bien marcados: hombres y mujeres.

Así es como han vuelto los estudiantes de la Universidad de Avicena en Kabul a las aulas. Es solo una de ellas. La segregación por sexos en la educación vuelve a ser una realidad en Afganistán. Y no es la única imposición en las clases, sino que también se puede ver como las estudiantes femeninas van vestidas con túnicas largas y cubiertas de pies a cabeza, aunque parece que sus rostros podrán estar visibles.

Regresión gradual a los años 90

Esta técnica es la respuesta al temor y la incertidumbre sobre las reglas que se impondrán bajo los talibanes, que aún no han formado gobierno más de tres semanas después de que apoderarse de Kabul.

Según un alto funcionario talibán en declaraciones a Reuters, los separadores de aulas como las cortinas o tablas que se han empezado a implantar en varias universidades del país "son completamente aceptables" y "dado los recursos y la mano de obra limitados de Afganistán es mejor tener el mismo maestro enseñando a ambos lados de la clase", justifica.

No es otra cosa que una regresión gradual a lo que se conocía hace 20 años en Afganistán, cuando los talibanes gobernaron por última vez entre 1996 y 2001 y prohibieron a las niñas ir a la escuela y a las mujeres a la universidad y al trabajo. Los esfuerzos que han tenido que hacer las mujeres afganas a lo largo de las décadas para conseguir los derechos humanos que les corresponde se ven frustrados, tal y como se avecinó a la llegada del régimen.

Menos de un cuarto de estudiantes acuden a las aulas

Ni las estudiantes ni varios profesores de estas universidades están de acuerdo con las decisiones tomadas pero, por el momento, parece que no hay otra opción para ellas.

Además, según han informado varias universidades, este lunes menos de una cuarta parte se presentó a las escuelas porque varios de los estudiantes y profesores han huido del país. Además, con la crisis económica que avecina la llegada de los talibanes y la pérdida de trabajo de varias familias, la educación en Afganistán, que había avanzado potencialmente en los últimos años, vuelve a ponerse en duda de aquí en adelante.

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