Consumo

El otoño amenaza con apretar todavía más el bolsillo: luz, gas, carburantes y cesta de la compra al alza

Si llegar a final de mes ya está siendo complicado este verano, las previsiones para el otoño no invitan precisamente al optimismo. Encender la calefacción, llenar el depósito o hacer la compra puede costarnos todavía más en los próximos meses.

Ahorrar en calefacción

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El bolsillo no se va de vacaciones. Agosto está dejando facturas elevadas, carburantes en máximos del año y una cesta de la compra que sigue encareciéndose. Y ahora la preocupación está en lo que viene después del verano.

El primer aviso llega del gas. Su precio se ha duplicado desde febrero y ronda ya los 60 euros/MWh, máximos desde 2023. Mientras siga haciendo calor puede parecernos un problema lejano, pero dejará de serlo en cuanto tengamos que encender la calefacción.

Y no solo afecta a quienes utilizan gas en casa. También se emplea para producir electricidad, de modo que su encarecimiento termina trasladándose al mercado eléctrico.

Del aire acondicionado a la calefacción: la luz seguirá cara

Ya partimos de un verano costoso. En agosto, la electricidad ronda los 100 euros/MWh, un 17,3% más que hace un año. Para el otoño, las previsiones apuntan a precios próximos a los 113 euros/MWh.

La subida puede notarse especialmente entre los ocho millones de consumidores acogidos a la tarifa regulada, más expuestos a las variaciones del mercado.

Y si salimos de casa, tampoco encontramos demasiado alivio. Gasolina y diésel están estos días en sus precios más altos del año. La gasolina de 95 ronda los 1,71 euros por litro y el diésel, los 1,84 euros. Además, con el barril de Brent por encima de los 90 euros, de momento no se espera una bajada importante.

Es decir: calentar la casa, encender la luz o llenar el depósito amenaza con llevarse una parte mayor del presupuesto familiar este otoño.

Más veces al súper para llevarnos menos

Y después está ese gasto que hacemos prácticamente sin darnos cuenta, visita a visita: el supermercado.

La cesta de la compra volvió a subir un 0,5% en julio y hemos ido adaptando nuestra forma de comprar. Ahora entramos más veces al supermercado, elegimos establecimientos cercanos y hacemos compras más pequeñas. Y mejor con lista: lo necesario a la cesta, aunque ese capricho de última hora siga siendo difícil de esquivar.

Los números explican por qué. En cada visita nos llevamos de media unos seis kilos de alimentos, 200 gramos menos que hace un año, pero gastamos prácticamente lo mismo: alrededor de 20 euros.

El recorte se nota especialmente en productos que tradicionalmente ocupaban un lugar importante en nuestros menús. La mitad de los consumidores asegura que compra menos carne y pescado que antes. El pescado, además, se ha encarecido más de un 2,5% solo en el último mes.

Y hay un dato que permite medir cuánto ha cambiado nuestra compra cotidiana: llenar la cesta cuesta hoy alrededor de un 36% más que hace cinco años.

Por eso hacemos cuentas, comparamos más, compramos menos cantidad y visitamos más veces el supermercado. Pequeños cambios con un mismo objetivo: conseguir que el presupuesto llegue hasta final de mes. Y con el otoño a la vuelta de la esquina, cuadrar esas cuentas puede ser todavía más difícil.

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