Crisis vivienda
De 900 a 2.000€: el negocio de alquilar pisos por habitaciones que expulsa a los inquilinos
En un edificio del Paseo de la Chopera, en Madrid, los antiguos contratos de alquiler están siendo sustituidos por viviendas compartidas con habitaciones de hasta 690 euros.

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Encontrar un alquiler asequible en Madrid es cada vez más complicado. Y en algunos edificios, los inquilinos se enfrentan además a un cambio de modelo que puede multiplicar el precio de una vivienda. Es lo que está ocurriendo en el número 29 del Paseo de la Chopera. Allí, varios inquilinos han tenido que abandonar sus viviendas al finalizar sus contratos mientras el propietario ha comenzado a alquilarlas a una empresa que, posteriormente, las divide por habitaciones.
El resultado: pisos que antes se alquilaban por unos 900 euros pasan a generar alrededor de 2.000€ o incluso 2.500€ al mes mediante el alquiler de sus habitaciones.
Un piso, cinco habitaciones y hasta ocho personas
Uno de los casos recogidos en la investigación es el de una vivienda de cinco habitaciones en la que ya no existe comedor. En ella llegan a vivir hasta ocho personas, entre quienes ocupan las habitaciones solos y quienes las comparten en pareja. Los precios oscilan entre los 450€ y los 690€ por habitación, de manera que el alquiler completo puede superar los 2.500€ mensuales.
Una de las vecinas asegura que paga 690 euros por una habitación en la que vive con su pareja. En el mismo piso conviven otras personas en una situación similar. Y no es un caso aislado, la empresa "Madrid Compartido" tiene alrededor de 50 pisos anunciados en Idealista, con habitaciones que parten de unos 400€ y pueden llegar a los 650€.
El "rent to rent": alquilar para volver a alquilar
Detrás de este modelo está el denominado "rent to rent": una empresa alquila una vivienda a su propietario y después la subarrienda por habitaciones. En este caso, el propietario del edificio, Juan Luis del Pozo, alquila las viviendas a Madrid Compartido, la marca comercial de Domático 22, gestionada por Juan Carlos Atroche.
La fórmula permite obtener más ingresos dividiendo una vivienda completa en varias habitaciones. Pero también supone un cambio radical para quienes hasta entonces tenían un alquiler convencional.
Una de las inquilinas cuenta que su antiguo casero le comunicó que no renovaría su contrato porque, según su testimonio, al propietario le resultaba más rentable trabajar con empresas que con inquilinos particulares.
Menos derechos para quienes alquilan una habitación
A la subida de precios se suma otro problema: la regulación. Los contratos de alquiler de habitaciones no se rigen actualmente por la Ley de Arrendamientos Urbanos de la misma manera que los contratos de vivienda habitual, lo que deja a los inquilinos con menos protección en determinados aspectos. El Gobierno prepara cambios para regular este tipo de alquileres.
Precisamente, organizaciones de inquilinos llevan meses reclamando que se regule el alquiler de habitaciones y de temporada para evitar que estas fórmulas se utilicen para esquivar las limitaciones de la legislación de vivienda.
Un negocio cada vez más extendido
El caso de Chopera 29 refleja un fenómeno que se está extendiendo en las grandes ciudades: transformar pisos completos en viviendas por habitaciones para aumentar la rentabilidad. En este caso concreto, Hice S.L., la sociedad propietaria del edificio, facturó 698.000€ en 2025 y obtuvo 278.000€ de beneficio. La empresa vinculada a Madrid Compartido, Domático 22, registró 121.867€ de beneficio en 2024.
Mientras tanto, para quienes buscan una vivienda en Madrid, el problema es el contrario: cada vez se paga más por vivir en menos espacio y con menos estabilidad.
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El caso de Chopera 29 pone así sobre la mesa una de las grandes tensiones del mercado inmobiliario actual: para el propietario y las empresas, convertir un piso en habitaciones puede ser un negocio más rentable; para los inquilinos, puede significar perder su vivienda habitual y enfrentarse a alquileres que se acercan o incluso superan los 600€ por una sola habitación.
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