Desde siempre nos hemos esforzado en que se sientan muy queridos y parte activa de la familia. Asiduamente he leído, que en los primeros años de vida de los niños se forja su personalidad y que por ello es importante transmitirles todos los valores y el más inmenso de los cariños en todo momento. Siempre nos ha gustado que se sientan importantes y así hemos procurado hacerlo. Nos encanta ver la manera en la que han aprendido a darse ese cariño entre los hermanos de manera recíproca, desde la mayor a la pequeña.

Siempre nos ha gustado que se sientan importantes y así hemos procurado hacerlo | Elena Arcelus

No es casualidad que precisamente hoy os hable de esto, el motivo es que el pasado fin de semana pude ver un documental en el que mediante imágenes reales se analizaba a niños, en especial a una niña que durante sus primeros años de vida no había recibido ningún tipo de amor y cariño, sino más bien todo lo contrario. Me impresionó de tal manera ver a esta pequeña de seis años, cuyo único propósito era hacer daño a su familia adoptiva. No sabía lo que era querer, tan sólo aprendió lo que en ella habían ejercido, el maltrato y la violencia.

Nos encanta ver la manera en la que han aprendido a darse ese cariño | Elena Arcelus

Tengo que deciros que después de ver este documental me he sentido muy apenada por la cantidad de casos que existen, en los que se le roba la infancia que es lo más bonito de la humanidad, a esos personajes tan vitales en nuestra vida, como son nuestro hijos. Los niños son esponjas y debemos esforzarnos en que vean lo mejor de cada uno de nosotros, puesto que lo que les trasmitamos será lo que ellos desprendan en el futuro.

Los niños son esponjas y debemos esforzarnos en que vean lo mejor de cada uno de nosotros | Elena Arcelus

Por fortuna estos casos son excepcionales y transmitir ese cariño nos sale a casi todos los padres de manera natural. A nosotros nos encanta y supone el motor de nuestra vida verlos felices, quererse y sentirnos muy queridos por ellos. Ver este tipo de cosas, como la que os he contado, no hace más que hacernos valorar lo que tenemos, agradecer el cariño tan inmenso que recibimos de nuestros padres y sobre todo apreciar el más preciado tesoro que poseemos: LA INFANCIA DE NUESTROS HIJOS.

A nosotros nos encanta y supone el motor de nuestra vida verlos felices | Elena Arcelus