Ya se sabe que la crisis no afecta a todos por igual, pero lo que acaba de hacer Britney Spears es un alarde de poderío que sólo puede permitirse una estrella del pop como ella.

La cantante ha dicho adiós a su antigua mansión para trasladarse a esta casa de más de 6.000 metros cuadrados, valorada en 14,7 millones de euros y que dispone de 13 cuartos de baño, maderas nobles decorando cada estancia, sala de juegos, un gran jardín con pista de tenis, piscina, jacuzzi exterior...

Britney, de 29 años ha cambiado la exclusiva zona de Calabasas en Los Ángeles por la otra de lujo en Hidden Hills donde, al parecer, dentro de la zona residencial hay supermercados, restaurantes y hasta un Starbucks para que la cantante no tenga que salir fuera y exponerse a las indiscretas cámaras.