Kanye West ha lanzado su candidatura para las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos, en Charleston, Carolina del Sur. Este domingo, el rapero debutaba como candidato a la Casa Blanca en una singular reunión política en la que no pudo contener las lágrimas al hablar del aborto, donde recordó como su padre quiso interrumpir el embarazo de su madre, y como él quiso hacer lo mismo cuando su mujer, Kim Kardashian, se quedó encinta. Alegaba entonces que estaba a favor del aborto, pero proponía un ''aumento máximo'' que consistiría en ofrecer ''un millón de dólares o algo así'' a todas aquellas madres que estuviesen en el proceso de gestación para desalentar que lo interrumpiesen.

Vestido con un chaleco beige antibalas en el que aparecía escrita la palabra ''seguridad'' delante, West se ha pronunciado incongruentemente ante miles de personas, obligadas a llevar mascarilla por la Covid-19, que ponían en duda su candidatura, al pensar que podía buscar publicidad simplemente o el querer favorecer las posibilidades de reelección del presidente estadounidense, Donald Trump.

El ganador de 21 Grammys también se ha pronunciado acerca del racismo y en contra de un mayor control de armas al asegurar que ''disparar pistolas es divertido'' y que, si la gente dejase de tenerlas otros países podrían invadir EE. UU y, de esa forma, ''esclavizar'' a su población.

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