Pese a que a día de hoy es una escritora de éxito mundial y una de las personas más ricas de Reino Unido, los comienzos de J.K. Rowling fueron muy duros, y su vida es todo un ejemplo de superación.

La joven J.K. Rowling, cuyo sueño siempre había sido escribir, trabajaba como secretaria en Amnistía Internacional, lo que le permitía utilizar el ordenador para escribir sus propias historias en los ratos muertos.

Perdió a su madre cuando ella contaba con 25 años y su madre Anne Rowling tenía 45, tras una larguísima batalla contra la esclerosis múltiple, lo que sin duda la motivó a dejar su trabajo para irse a vivir a Oporto como profesora de inglés.

Allí conoció en un pub a un joven periodista, Jorge Arantes, con el que comenzó una relación. A los pocos meses sufrió un aborto espontáneo y pronto empezaron los problemas entre ellos. Pese a que muchos fueron testigos de la forma violenta en la que Arantes trataba a J.K.Rowling, se casaron el 16 de octubre de 1992 y poco después nació su hija Jessica Rowling Arantes, que hoy tiene 23 años.

Desde el momento de su nacimiento Jessica se convirtió en la fuerza motriz de la escritora, que tras una agresión de su marido se armó del valor necesario para abandonarlo, llevándose del domicilio conyugal tan solo a la niña y los primeros tres capítulos de 'Harry Potter y la piedra filosofal'.

Se mudó a Edimburgo, donde llegó a vivir de la beneficencia al encontrarse sin recursos y cuidando a su hija. Esta situación límite la llevó a ser diagnosticada de depresión severa y a querer suicidarse con 30 años.

Pero mientras su vida se tambaleaba encontró su vía de escape en la escritura, y tras muchas horas de trabajo y de encontrarse muchas puertas cerradas, consiguió publicar 'Harry Potter y la piedra filosofal'. El resto es historia.