En 'SpiderMan: Lejos de casa' Peter Parker (Tom Holland) tiene que enfrentarse a un mundo lleno de peligros sin la figura de su mentor, Iron Man (Robert Downey Jr.). Esa situación, unida a su juventud, le lleva a tomar las decisiones menos adecuadas, como cuando entrega a Mysterio (Jake Gyllenhaal), las gafas de Tony Stark.

Pero, dada la manipulación a la que somete Beck al joven Parker, ¿tenía alguna posibilidad? En la escena en el bar en la que Mysterio, es decir, Quentin Beck, 'convence' a SpiderMan de que es un héroe y de que podría ser el perfecto sujeto para 'heredar' las gafas de Iron Man, todo alrededor de ellos es mentira. Es decir, ni están en un bar, ni la gente que les rodea son ciudadanos anónimos, ni nada parecido. Pero es que además, y como contó Jon Watts a Insider, incluso los cuadros de la pared y la decoración están colocados para inducir a Peter Parker a tomar esa decisión.

"Hay medallas militares, lo que puede llevar a SpiderMan a ver a Quentin (Jake Gyllenhaal) como un soldado heroico. Además hay imágenes de gafas. Por lo que todas esas cosas que hay en el fondo de la barra, a la altura de la mirada de Peter, le llevarán de forma inconsciente a entregarle las codiciadas y poderosas gafas", explicó el cineasta.

Parece entonces claro que Peter Parker no tuvo nunca posibilidad de tomar una decisión distinta.

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