Andrea Tuana, portavoz de la Intersocial Feminista de Uruguay, un colectivo que agrupa a diferentes asociaciones feministas, y está en contacto permanente con María, la madre que permanece atrincherada con su hija en la embajada de Uruguay. La progenitora se niega a entregarle a la niña a su padre, al que ha denunciado por malos tratos y asegura que abusó sexualmente de la menor cuando esta tenía 3 años.

Solicita a Naciones Unidas que se ocupe de este caso y que decida sobre el método de separación al que se quiere someter a la niña. Establece que mientras un juzgado de Uruguay ve pruebas suficientes de abuso sexual en España la justicia no da crédito a estas acusaciones. Califica a la jueza española que lleva el caso como "sesgada y alienadora".

Madre e hija llevan varios días en esta institución recibiendo el apoyo de sus familiares y amigos. Mientras, el progenitor de la pequeña solicita poder estar con la niña como así lo ha determinado la jueza de Vielha (Vall d'Aran). Los Mossos custodian la embajada a la espera de poder ejecutar la orden de entrega al padre.