Hande, la soberbia rubia

La principal razón por la que Hande se ha ganado el título de gran enemiga de Feriha tiene nombre propio: Emir. Aunque "el príncipe de la noche" nunca mostró absolutamente ningún interés por Hande, más allá del puramente amistoso, la niña bien daba por sentado que el destino los uniría. En su mente era inconcebible que el rico heredero no terminara sentando la cabeza con la rica heredera. Es de primero de alta sociedad… Hasta que se cruzó la hija de portero y las esperanzas de Hande terminaron en el Bósforo.

Eso sí, Hande ha puesto todo de su parte para separar a su adorado Emir de su gran rival. La drogó para que hiciera el ridículo en el Hill's, ideó un plan para hacer creer que Feriha tenía una relación con Korai, manipuló la situación dando a entender que había pasado una noche de amor con Emir, se alió con Cansu para humillar a la hija del portero y seguro que hay muchos otros pequeños detalles, pero es imposible enumerarlos todos.

Lo único positivo de la tensa relación entre Hande y Feriha es que, al menos por ahora, la segunda tiene contra las cuerdas a la primera. Y, la verdad, tampoco ha necesitado esforzarse mucho. La prepotencia, la soberbia, el egocentrismo y la insensibilidad de Hande han sido más que suficientes para que quienes eran sus mejores amigos le hayan dado la espalda.

Cansu, de mejor amiga a peligrosa enemiga

Si lo de Hande se veía venir desde el minuto uno, a Cansu costó más verle su verdadera cara. Al principio su amistad con Feriha parecía auténtica. Es cierto que en más de una ocasión se intuía que no la veía "de igual a igual" pero tampoco hacía prever todo lo que vendría después.

Si a Hande la perdió su soberbia, el gran problema de Cansu ha sido la envidia. Envidia de que Feriha sí fuese a la universidad. Envidia de que Feriha sí tuviese amigos. Envidia de que Feriha sí estuviese en los brazos de Emir.

Y ha llegado el punto en el que Cansu ha perdido completamente el sentido de la realidad. Ella cree que Emir la ve como algo más que la vecina o la hija de la socia de su padre, pero su gran obsesión olvida que la ha visto en cuanto se da la vuelta. Y cuanto más conoce Emir a Cansu, más la evita. Si Emir no perdona

a su mejor amiga de toda la vida el daño que hicieron a Feriha las fotos con Korai, mucho menos va a perdonar a esta recién conocida que no hiciera nada para evitar el secuestro.

El problema de Cansu no es que Feriha le robase su vida. El gran problema de Cansu es que ella querría ser Feriha. Obviamente no en el momento de recoger la basura, pero sí cada vez que Emir la mira.

Sanem, la humillación privada

Y si Cansu ha movido bastantes hilos para librarse de la hija del portero, su madrastra también ha puesto su granito de arena. La evolución de Sanem ha sido como una montaña rusa. Fue la primera que se refirió a ella como la hija del portero en un tono un tanto despectivo. Sin embargo, después la ayudó dándole empleo para poder reponer el dinero que había cogido para pagar unos zapatos que ni en sueños se podía permitir.

Pero hubo un punto de no retorno. Y no fue el hecho de que Sanem se viese arrastrada al mundo de mentiras de Feriha convertida en su madre ficticia. No. Ahí mentía una, pero a la otra le convenía, y mucho, que la otra se mantuviese bien callada para conservar su estatus de señora bien casada. El punto de inflexión, como en el caso de Hande, tiene nombre propio: Levant.

Sanem "toleraba" a la hija del portero hasta que comprendió que su objeto del deseo prestaba más atención a la niña que le limpiaba el yate que a ella. Fue en ese instante cuando se convirtió en una enemiga más. La gran diferencia con las anteriores es que tanto Hande como Cansu tienen razones públicas y objetivas por las que detestar a Feriha, pero Sanem tiene que escudarse en que todos los problemas de su hijastra son culpa de la hija del portero para justificar la inquina que le tiene.

Mehmet, el enemigo en casa

Pero los enemigos de Feriha también están en su propia casa. El primero de la lista, su hermano, Mehmet. Su paréntesis como niño rico con el coche de Emir no sólo supuso un problema económico para la familia, sino una pesada losa para Feriha. El error lo cometió Mehmet, pero las consecuencias las pagó Feriha.

Y lo peor es que el propio Mehmet, el causante de los mayores dolores de cabeza de sus padres, se erigió en defensor del honor de su hermana llegando a afirmar que "tenía demasiada libertad". Su exhaustivo control y el rencor que le guarda a Emir (curioso que sea el ladrón quien odie al propietario del objeto robado) no hacen más que complicar aún más la vida de Feriha.

Riza, todo por el honor familiar

Y si Mehmet peca de controlador, Riza no se queda atrás. Podría decirse que Riza está en Estambul, pero Estambul no está en Riza. Es un buen hombre, pero se ha quedado anclado en las costumbres arcaicas de su pueblo. Mehmet

puede entrar y salir cuando le plaza, pero Feriha no puede retrasarse ni cinco minutos. Mehmet puede provocar que sus padres tengan que pagar una cuantiosa deuda, pero Feriha no puede tener un teléfono nuevo. Mehmet puede llegar un día y decir "me caso", pero Feriha no puede tener un amigo.

Y lo peor no es que Riza no entienda a su hija. Lo peor es que quiere que su hija sea como él cree que debe ser y para conseguirlo no duda en utilizar todos los recursos a su alcance. Incluidos los golpes. Cada vez que le levanta la mano a su hija, se autoincluye en la lista de enemigos de Feriha.

Seher, en busca del beneficio propio

Por si Mehmet y Riza no fueran suficientes, a la casa de Feriha ha llegado un nuevo elemento conflictivo. Seher, quien no ha dudado en aprovechar la ausencia de Zhera para hacerse fuerte en el hogar del portero.

Lo único bueno para Feriha es que no siente absolutamente ningún respeto ni cariño hacia su cuñada, lo que le da valor para enfrentarla y responderle sin morderse la lengua, algo que no puede hacer con su padre o su hermano. Lo malo es que la falta de cariño es mutua, lo que convierte a Seher en una peligrosa enemiga. Está dentro de su casa, por lo que conoce la delicada situación en la que quedaría Feriha si se descubriera su relación con Emir y, además, tiene información de dentro que puede vender al mejor postor. Algo que ya hizo con Cansu y que querría hacer con los padres de Emir.

Halil, el más peligroso

Pero todos los enemigos anteriores, aun uniéndose, son aficionados al lado del enemigo al que dimos por derrotado demasiado pronto. Halil ha regresado y de la peor forma posible. Ahora está aún más desequilibrado que cuando le disparó a Zhera.

Es como si se hubiera quedado anclado en los tiempos de su compromiso. Aunque ya entonces mostró síntomas preocupantes. Era imposible no ver la frialdad con la que Feriha lo trataba, pero él seguía actuando como el atento prometido de una joven presuntamente enamorada.

Halil quiere que su realidad soñada se convierta en su realidad real. Y sabe que para alcanzar su meta tiene que eliminar un importante obstáculo: Emir.

Halil es, hasta ahora, el enemigo más peligroso al que se ha enfrentado Feriha, pero esta vez tiene a su lado a Emir y esa es la cuestión que puede marcar la diferencia entre esta crisis y todas las vividas con anterioridad.

Es curioso que sea precisamente Halil quien haya conseguido que por primera vez Feriha y Emir combatan juntos, que luchen juntos por ellos mismos, por su relación, por su futuro. Hasta ahora era ella la que tenía que enfrentarse sola a todas las zancadillas que sus enemigos le ponían, pero en esta ocasión no está sola.

¿Será este el principio de una nueva etapa para Feriha? ¿Será capaz de esquivar todas las intrigas en las que se ha visto envuelta? ¿Hemos conocido ya a todos sus enemigos o habrá sorpresas? ¿Qué pasos darán ahora sus rivales? ¿Conservará el apoyo de Emir o volverá a verse sola ante el peligro? ¿Quién resultará ser el peor enemigo de Feriha?

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