Para colgar un cuadro, el calendario, una balda o un perchero en la pared siempre necesitaremos echar mano de un martillo. También es muy común el uso de esta herramienta para actividades de bricolaje o la reparación de muebles. Con la ayuda de clavos y puntas y a base de golpes, podrás colgar en la pared de tu casa una fotografía, un cuadro o bien reparar algún mueble que se haya estropeado.

Así que, para conseguir colocar en tus paredes lo que quieras o arreglar algo del mobiliario de tu casa, seguro que tendrás que echar mano de un martillo para clavar los clavos o puntas. Pero a veces, utilizar herramientas como el martillo puede dar reparo por la peligrosidad que conllevan. Un mal golpe o no calcular la distancia puede hacer que estropeemos la pared, la madera o, peor aún, que nos hagamos daño en los dedos al intentar reparar o colgar algo.

El martillo es una herramienta utilizada para golpear directa o indirectamente una pieza y causar su desplazamiento. Este instrumento se utiliza para clavar clavos o puntas en otros materiales, para calzar piezas entre sí o para romper superficies u objetos. El martillo está formado por una cabeza, normalmente metálica, y un mango que sirve para dirigir el impacto, generalmente hecho de madera. Además, también existen martillos que pueden quitar los clavos gracias a una uña que tienen, como los de carpintero.

Así que si quieres colgar un cuadro en tu habitación o arreglar algún mueble del jardín antes de que llegue la primavera sin correr riesgos y sin que se tuerzan las puntas o clavos, presta atención a los consejos que verás en el vídeo. Con la ayuda de objetos que seguro que tendrás en casa, podrás utilizar el martillo sin miedo a hacerte daño. Seguro que después de ver el vídeo te entrarán ganas de retomar el bricolaje o aumentar la decoración de tu casa.

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