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Sexo tras el parto: cuándo y cómo

Es uno de los temas más espinosos. ¿Cuándo tener sexo tras el parto? ¿Cómo? ¿Tendrá ganas la madre? ¿Dolerá? La pregunta clave si eres primeriza, ¿y el bebé? Hablamos con los expertos, ginecólogos, matronas, psicólogos, para abordar el tema desde todos los ángulos.

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El doctor Vicente Silva Deustua, especialista en ginecología miembro de Top Doctors nos cuenta, “Después del parto podemos considerar que empieza una “nueva vida” y no me refiero solo al bebe recién nacido, si no que me refiero a una nueva vida de la pareja. El parto supone un antes y un después en la vida de la pareja implicando una serie de cambios en la forma de vivir y, por supuesto, unos cambios en las relaciones sexuales”, añade.

“El bebé reclama atención y exige dedicarle tiempo y cariño que de alguna manera lo retrae de la atención que hasta ese momento tenía la pareja. La mujer experimenta después del parto unos cambios no solo físicos, si no también psicológicos y emocionales. Pueden surgir inseguridades en la mujer y en la pareja que se pueden manifestar en un cambio en la forma de comunicación y en una disminución del deseo sexual”.

Cambios a nivel físico y genital

-Flacidez y distensión del abdomen

-Aumento del volumen mamario

-Aparición de estrías durante el embarazo, que persisten.

-Aumento del hiato vulvar

-Pérdida del tono muscular de toda la musculatura del suelo pélvico

-Sequedad vaginal.

-Presencia de una cicatriz debida a la realización de una episiotomía, o como consecuencia de un desgarro perineal.

Lo normal es que la cicatrización curse sin problemas, pero en algunos casos se puede producir la dehiscencia de los puntos, con lo que la herida queda abierta y requiere en algunos casos volver a suturar, pero más frecuentemente esperar a que cicatrice solo.

El por qué de las relaciones dolorosas

“En otras ocasiones se puede producir una fibrosis de la cicatriz. Esta fibrosis provoca la falta de elasticidad de la vulva y vagina y es causa importante de que las relaciones sean dolorosas. Es importante pues que la mujer se cuide en el puerperio, para poder recuperarse antes”, añade el ginecólogo.

Cuando no iniciar las relaciones sexuales

“No se deben iniciar las relaciones sexuales hasta que haya cesado el sangrado en el puerperio y hayan cicatrizado los puntos de la cicatriz de la vulva. Es posible que las primeras relaciones sean molestas o incluso dolorosas”, aclara. “Yo recomiendo si existe mucha sequedad, el uso de hidratantes vaginales y si las relaciones son dolorosas el uso de lubricantes. También puede ayudar al principio, que la mujer adopte una postura que le permita controlar la penetración, como puede ser ella encima”, finaliza el ginecólogo.

Sexo | iStock

Qué dicen los psicólogos

“La vida de una mujer y de una pareja jamás vuelve a ser la misma después de haber tenido un hijo y al hacerse cargo de las responsabilidades que eso significa. El nacimiento de un bebé cambia la vida de la pareja y las relaciones sexuales sufren unas modificaciones, pero por regla general son transitorias. Debo señalar lo primero que las relaciones coitales no son recomendables hasta pasadas las 6 u 8 semanas después del parto, una vez finalizado el puerperio. Es decir, el período desde que se expulsa la placenta y se cierra el cuello del útero mejorando el canal del parto. Tras el alumbramiento se produce una bajada de estrógenos y progesterona, posibilitando un aumento de la prolactina. Todo ello puede reducir la libido y por consiguiente provocar una disminución de la lubricación vaginal. Tras el parto, si este fue natural, la región perineal suele estar muy sensible y dañada durante un tiempo considerable, por lo tanto, tener relaciones coitales sobre una herida, no es muy placentero”, detalla el psicólogo Richard Martínez.

“La mujer sufre una concatenación de cambios hormonales bastante bruscos, provocando unas alteraciones emocionales, por ejemplo, se le puede ver llorosa, irritable, cansada, sin capacidad para concentrase, triste, intranquila y angustiada, en definitiva, extremadamente sensible. De igual manera tiene altas probabilidades de padecer trastornos de ansiedad y variaciones repentinas del estado anímico como la ocurrencia de la depresión post parto…”, detalles que a veces se nos pasan por alto, la bomba de hormonas de las mujeres ante la que no pueden hacer nada.

“La madre soporta estados físicos y fisiológicos alterados como sensación de cansancio constante, variación en el ciclo de sueño y de vigilia, problemas circulatorios y de hipertensión, retención de líquidos, cambios en la sudoración, hipersensibilidad cutánea, molestias gastrointestinales y estomacales, sentidos agudizados como el oído, el olfato y el sabor, entre muchas más manifestaciones somáticas”, especifica.

“No debemos olvidar que el cuerpo de la madre no es como el que tenía antes del embarazo. Numerosas mujeres dejan de verse atractivas inhibiendo aún más el deseo sexual. Además, mientras una mujer está amamantando, permanece en un estado endocrinológico muy diferente al del embarazo y que difiere también de su condición previa al embarazo. El aumento de prolactina y oxitocina connatural a la lactancia produce un estado de mayor atención hacia la cría y desatención al resto del entorno”, aclara, sobre todo para los que no recuerdan la importancia de la nueva vida en la familia y los cambios a los que hay que acostumbrarse. Y es temporal, recuérdalo.

Por tanto, “sabiendo lo que sabemos, debo recomendar a la pareja que todo lleva su tiempo de adaptación en todos los aspectos de la vida diaria. Si ponemos la atención a la actividad sexual, no es cuestión de cambiar sino de realizar unos ajustes en el mantenimiento de las relaciones eróticas de la pareja. Es importante quitarnos de la cabeza la preeminencia de las relaciones sexuales genitales y coitales. Todo el cuerpo siente y animo a las parejas a usar su cuerpo entero. Las caricias, los besos, los masajes, los susurros, los juegos, las miradas… todo es parte del momento erótico; momento y espacio porque no hace falta que todo se desarrolle entre las cuatro paredes de la habitación”, nos anima. “Es importante ser genuinos, creativos, espontáneos y sorprendentes para mantener la chispa de la pasión de la pareja”.

Qué dicen las matronas

“Lo más habitual y debido tanto a los cambios hormonales como psicológicos y físicos es la disminución del deseo. Por ello siempre es paciencia y búsqueda de placeres no coitales”, nos cuenta también Esther Herce, matrona de atención primaria.

“Las mamás lactantes notan mucho la falta de lubricación así que siempre está bien tratar la importancia de la excitación adecuada y el uso de lubricantes. Si hay episiotomías o desgarros a veces hay que tratarlos con masaje o incluso fisioterapeuta especializado.

“Y ojo con los sustos... la lactancia no es un anticonceptivo eficaz al 100%. Siempre hablamos de anticoncepción en el posparto”, y a menudo aparece un bebé a los 9 meses…

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