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No somos Darth Vader

¿De verdad necesitas una mascarilla con filtros exteriores?

Es imposible no mirar con un poco de reparo cuando los vemos por la calle, y sí, alguno se ve. No sabemos si es porque el apocalipsis ha llegado ya, hemos vuelto a la II Guerra Mundial o simplemente es que han ido a pintar y se han olvidado de quitarse la mascarilla.

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¿Qué son esas mascarillas enormes con filtros exteriores que hacen que nos convirtamos en personas irreconocibles, aún más que con las mascarillas normales?

Pese al tamaño, lo que se suele ver en estos casos tiene en nombre de “media máscara”. Cualquiera lo diría con ese volumen, pero tiene su lógica: es una media máscara porque no es una máscara completa, esas son las que cubren completamente la cara, seguro que las recuerdan de alguna película en las que la situación de amenaza nuclear es inminente. La realidad es mucho más aburrida, para qué nos vamos a engañar.

Estas mascarillas con filtro de partículas son reutilizables. Como lo oís, la mascarilla el reutilizable, los filtros no. Esas son las reutilizables y no las mascarillas que vemos habitualmente. En estas, lo que se cambian son los filtros así que no, a día de hoy no existe un Equipo de Protección Individual que sea completamente reutilizable. Esto no es un producto sanitario sino un EPI así que deben cumplir el reglamento 2016/425, como todos los EPIS.

Pero esta no es la característica más importante de estas máscaras. La clave a saber que protegen de fuera hacia dentro y no al revés. Es decir, nos encontramos frente a una mascarilla que habitualmente se utiliza para trabajadores que se encuentran en atmósferas con sustancias peligrosas y necesitan una protección frente a gases, vapores y sus partículas.

Máscara protectora | iStock

El objetivo en estos casos es proteger al trabajador de estas circunstancias, pero en este caso en el que la prioridad no es únicamente protegernos sino proteger a los demás de un posible contagio, estas máscaras no servirían.

Sí que están evaluadas en algunos casos de entornos sanitarios en circunstancias especiales con positivos frente a COVID si no hay otra alternativa. En ningún caso están recomendadas para la población general. No evitan que contagiemos, pero sí que sirven para mantener la distancia de seguridad, nadie se nos acercará voluntariamente y tampoco se oye bien cuando se habla. Si el efecto que queréis conseguir es ese, una careta de algo que dé mucho miedo también sirve y es más barato.

Estas máscaras deben cumplir una norma específica (aquí hay una norma para cada cosa). En este caso es la norma EN 140:1998 pero no sólo eso, los filtros también deben cumplir la suya, EN 143:200+A1:2006. Será por normas.

Los filtros tienen una clasificación específica:

- Contra partículas y agentes biológicos (tienen una franja de color blanco) y según su capacidad de filtración se dividen en 3: P1, P2 y P3, como las mascarillas.

- Contra gases y vapores: en este caso el material filtrante es carbón activo, tienen diferentes colores (marrón, amarillo, gris, verde…) para identificar frente a qué tipo de gas o vapor protegen (orgánicos, dióxido de azufre, vapores inorgánicos, amoniaco…).

- Contra partículas, agentes biológicos, gases y vapores: se denominan “combinados” la parte filtrante es la suma del entramado de fibras plásticas más el carbón activado. Así que no: un filtro de carbón activado no sirve ni para protegernos nosotros frente a SARS-COV-2 ni el tipo de máscara para proteger a los demás.

Tanto la mascarilla como los filtros deben llevar en su etiquetado como EPI categoría III que es, el marcado CE con los 4 dígitos del organismo notificado, la norma que cumplen, el tipo de categoría que es y, en el caso de los filtros, el código de colores específico. Además, estos últimos, llevarán pictogramas donde indican la humedad y temperaturas máximas de almacenamiento y la caducidad.

Las mascarillas son reutilizables así que, después de realizar la actividad es necesario eliminar los filtros y hacer una correcta desinfección de la media máscara y guardarla convenientemente para su siguiente uso.

En resumen, ¿compensa que nos miren raro para estar más protegidos? En absoluto, primero porque el precio es realmente elevado teniendo en cuenta que hay que sumarle los filtros no reutilizables. Segundo porque no evita que contagiemos a los demás. Tercero porque es necesario aplicar el filtro apropiado específico para agentes biológicos o evitaremos respirar otros contaminantes que pudieran existir, pero no el actual coronavirus.

No le busquemos tres pies al gato, sencillez y mascarillas habituales. Aunque no olvidéis que nada es más eficaz que la distancia de seguridad.

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