Es cierto que hay varios indicios que nos avisan de que estamos ante unas mandarinas lamentables, sobre todo el hecho de comprarlas fuera de temporada (esas primeras mandarinas del invierno y las últimas, cuando ya llega la primavera pero no queremos renunciar al placer de una fruta que gusta a todo el mundo). Sin embargo, hay ocasiones en que también en plena temporada nos encontramos con mandarinas lamentables, insípidas, duras y con un final demasiado ácido, que al final acabamos tirando o tuneando en diversas recetas para aprovecharlas sin tener que comerlas directamente. ¿Hay alguna manera de distinguir una buena mandarina? Por supuesto, atención a estas pistas (su precio también suele ser un buen indicador) y verás como tienes siempre en casa las mejores mandarinas del mercado.

La cáscara

Debe estar en buen estado y no presentar cortes ni manchas.

Las hojas

Cuando das con una mandarina que tiene hojas, y estas son verdes y presentan buen aspecto, significa que te encuentras ante una mandarina fresca, recién cogida, de manera que hay muchas posibilidades de que sea buena.

El color

Ellas te ayudarán a llevarlo un poco mejor. | Cocinatis

Es una obviedad, pero cuanto más intenso sea el color naranja de la cáscara, mejor será la mandarina. Olvídate de aquellas que presentan un tono mate y apagado, pues no serán tan buenas.

El tacto

Presiónalas ligeramente para comprobar si están duras o blandas. Una buena mandarina madura debe estar ligeramente blanda cuando la presionamos un poco.

El olor

Si el olor es dulzón y persistente, nos encontramos ante una buena mandarina. Si, por el contrario, la mandarina no huele a nada o emite un dolor desagradable, incluso demasiado ácido, mejor que no la compremos: seguro que acabamos tirándola.

El peso

Si la mandarina pesa, es que nos encontramos ante una pieza rica y jugosa. De hecho, cuando vayas al súper o a la frutería a comprar mandarinas y tengas que elegirlas tú mismo, no dudes en escoger siempre aquellas que pesan un poco más.

Parecen mandarinas pero... | Nunos

El tamaño

Claro que importa. Las más grandes suelen ser más dulces, y las pequeñas tienen un sabor ligeramente más ácido: son ideales para todos aquellos amantes de los cítricos potentes.