Además de los cuidados de belleza y, claro está, de la genética, una buena alimentación es imprescindible para plantarle cara a la edad y presumir de una piel joven y luminosa. Para intentar frenar su envejecimiento en la medida de lo posible, podemos y debemos tener en cuenta los ingredientes de nuestra dieta, pues hay alimentos que tomamos a diario y que suman años a nuestro cutis. Te decimos cuáles son para que empieces a reducirlos y puedas lucir una piel bonita y saludable todo el año.

Las patatas fritas. Según un estudio reciente de la Academia Nacional de Farmacia de Francia, las patatas cocinadas a una temperatura superior a 120 grados generan una reacción química que acelera el envejecimiento de la piel. No te acostarás sin saber una cosa más.

La sal. Seguro que ya sabrás que consumir sal en exceso puede provocar un incremento de la tensión arterial, razón de más para dejar de tomarla. Pero lo que quizás desconocías es que con ello se produce también una reducción en la producción de colágeno que acaba derivando en un envejecimiento prematuro de la piel.

El azúcar. El azúcar no es bueno para el organismo. Tomarlo en grandes cantidades supone un derroche metabólico y desencadena la glicación, un proceso que puede acabar destruyendo las fibras de colágeno y elastina de la piel, provocando flacidez, arrugas y manchas.

El sirope de agave. En contra de lo que mucha gente cree, este tipo de sirope no es tan saludable. Proviene de una planta, de acuerdo, pero su ingesta excesiva es equiparable a la de cualquier azúcar, y está asociada con problemas como la diabetes, la obesidad, y también el envejecimiento prematuro.

Las tortitas de arroz. Algo parecido sucede con el “snack saludable” por excelencia. Que en realidad no lo es tanto. Las tortitas de arroz contienen un índice glucémico bastante alto y pueden llegar a causar picos en los niveles de azúcar en sangre.

El alcohol no le sienta bien a tu piel | iStock

Harinas y grasas. Los productos refinados y procesados aportan muy pocos antioxidantes y nutrientes al organismo, acelerando de esta manera el envejecimiento de la piel.

La carne procesada. Mala para el cuerpo por razones obvias, sobre todo si la cocinamos a altas temperaturas, la carne procesada aporta aditivos que pueden provocar inflamación y afectar al colágeno de la piel.

El alcohol. Por raro que nos pueda parecer al tratarse de un líquido, el alcohol deshidrata el cuerpo, por no hablar de la cantidad de calorías que aporta y de la reducción de los niveles de vitamina A, un potente antioxidante que protege la piel. Por estas razones, consumir alcohol de forma prolongada puede producir descamaciones y acelerar la flaccidez cutánea, debido a su desorganización de las fibras de elastina y colágeno, responsables de la elasticidad del cutis.