Desde acantilados a gran altura, con rocas en el fondo del mar, mucho jóvenes se lanzan sin ser conscientes del riesgo de una mala caída.

No hacen caso de los socorristas ni del cartel que avisa del peligro de las zonas más peligrosas, acantilados de hasta 12 metros y con rocas. En muchos ayuntamientos han prohibido los saltos y ponen fuertes multas para frenar a los temerarios. Por ejemplo, en Benitatxell, en Alicante, el pleno del ayuntamiento aprobó sanciones para los que se tiran desde los acantilados y cualquier otro lugar que suponga un riesgo para la seguridad de las personas. Los bañistas tampoco podrán llevar botellas de cristal ni tirar basura, colillas, latas y demás elementos no biodegradables a la playa bajo multa que va de los 750 a los 3000 euros dependiendo de la gravedad.

Los jóvenes utilizan las rocas como un trampolín. Y ya una vez dentro del agua también puede ser complicado salir por las corrientes marinas. Imprudencias que muchas veces acaban en tragedia.