Daisy Ridley era una actriz poco conocida antes de ser la protagonista de 'Star Wars', solo había realizado cortos y había actuado en algunas serie británicas como actriz secundaria. Su salto a la fama fue abismal, heredando el protagonismo de Carrie Fisher, Mark Hamill y Harrison Ford de la primera trilogía.

Esta abrumadora oportunidad le hizo replantearse en el rodaje de 'Star Wars: El Despertar de la Fuerza', ya que casi deja el trabajo: "Era horrible, me daba muchísimo miedo. Me sentía enferma y no conocía a nadie aun. Me cuesta mucho entablar relación con las personas" confesaba Ridley en el podcast Happy Sad Confuded. "Recuerdo estar rodeada de muchísima gente, mientras que una persona me aguantaba un paraguas. Solo podía pensar en que alguien me estaba aguantando el paraguas, a mí. Solo podía pensar que eso no estaba bien, no podía hacerlo".

Esta reacción de Ridley es conocida como el Síndrome del Impostor, un trastorno psicológico que hace que las personas que lo sufren no puedan reconocer sus propios éxitos, porque están convencidos de que no los merecen. Daisy casi se queda fuera por creer que no se merecía un papel tan grande, pero gracias a dios, lo supero para darnos a una gran protagonista en esta trilogía de 'Star Wars'.

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