Entrevista exclusiva

“No tengo tan mala puntería”: Roberto Brasero y Victoria de Marichalar comentan cómo afrontarán la quinta prueba de El Desafío

Roberto Brasero y Victoria de Marichalar han compartido cómo se están preparando para el quinto reto de El Desafío.

Victoria de Marichalar

Publicidad

Roberto Brasero tendrá que enfrentarse a las sillas a ciegas, una prueba que pondrá a prueba su equilibrio y concentración al tener que escalar varias sillas hasta llegar a lo alto sin poder ver nada, algo que afirma que le “mosquea” bastante.

Además, ha añadido que no tiene claro cómo reaccionará su cuerpo: “Soy un poco pato de madera y no sé cómo se me dará la flexibilidad”.

A pesar de sus dudas, el presentador ha dejado claro que piensa darlo todo: “Me voy a meter a fondo con la prueba y voy a entrenar todo lo que pueda”, ha confesado.

Su experiencia en la prueba de los espejos, que en un principio le parecía imposible, le ha enseñado que el entrenamiento marca la diferencia: “Te lleva a conseguir lo que quieres o al menos rozarlo”.

Por otro lado, Victoria de Marichalar se enfrentará a la carabina extrema, un reto completamente nuevo para ella.

Aunque no sabe cómo saldrá, tiene ganas de probarlo y no cree que se le vaya a dar mal del todo: “No tengo tan mala puntería”, ha comentado. Con ilusión y energía, Victoria afronta la prueba con la esperanza de hacerlo bien y seguir avanzando en la competición.

Antena 3» Programas» El Desafío

Publicidad

Confundido con un sicario

Un joven de Barcenillas (Málaga), asesinado al ser confundido con un sicario: "Solo decía que no les conocía de nada"

El joven estaba sentado en un banco cuando tres hombres le dispararon por la espalda y huyeron. La víctima no tenía antecedentes y la policía sospecha que fue asesinado porque le confundieron con un sicario.

Despedidas por coger pan duro

Trabajadoras de la limpieza de un hospital denuncian que han sido despedidas por llevarse pan duro

Fátima y Lorena han sido despedidas del hospital de Jerez de la Frontera en el que trabajaban por una supuesta "falta de confianza". Según ellas, las han echado por llevarse el pan duro que iban a tirar para llevárselo a sus animales, siempre con consentimiento de los encargados y la planta.