El punto de partida era potente, Weaver interpretaba a Elaine Barrish, una política que lucha por ser presidenta de los Estados Unidos y que cuando pierde la batalla electoral es nombrada Secretaria de Estado por su contrincante. Además, ha estado casada con el ex presidente americano, que le ha sido infiel en repetidas ocasiones. ¿A que os suena? Sí, es una clara versión de la historia personal y política de Hillary Clinton. Pero el resultado final es pobre y en algunos momentos, cutre.

La miniserie 'Politcal Animals', compuesta por seis episodios, comienza con un piloto bastante previsible en un guión relleno a base de tópicos. Han conseguido con una idea excelente un resultado muy por debajo de lo que se esperaba. No extraña, por tanto, que la audiencia haya sido baja (2,6 millones en el primer episodio y 2,2 en el segundo).

El fallo principal reside en que 'Political Animals' no es creíble. En ningún momento el espectador está interesado en lo que va a ver porque todo está tan mascado y presentado de una forma tan poco sutil que estás aburrido antes de empezar. Hay muchos momentos en los que, si no fuese por la presencia de Sigourney Weaver, estás viendo una tv movie de un canal de televisión de tercera categoría.

A pesar de que Sigourney Weaver es una actriz con un nivel alto su papel, insulso como pocos, se lo pone muy difícil. Es un personaje plano, incoherente, sin chispa. Y claro, por muy buena actriz que seas con un guión así es complicado salir victorioso. Una Secretaria de Estado del país más influyente del mundo es un personaje extraordinario, pero en 'Political Animals' parece que Elaine Barrish es una mujer cualquiera en un trabajo cualquiera.

El resto de personajes fallan y mucho. El ex marido de Elaine y ex presidente de los Estados Unidos parece más un mafioso que un político de altura. Los hijos, uno drogadicto y el otro ayudante de su madre en la oficina presidencial, son prescindibles de inmediato. El actual presidente de los Estados Unidos, ante el que perdió la propia Elaine, es otro personaje que si no estuviera no se notaría.

'Political Animals' es la gran decepción de las series estivales. Hubiese sido más honesto presentar esta nueva miniserie como un producto facilón y frívolo y no como una serie sobre el entramado político estadounidense. Engañar al espectador con falsas pretensiones es lo peor que se puede hacer. Y como prueba, los resultados de audiencia.

Es  evidente que no basta con tener a un actor conocido para que un proyecto funcione. La base siempre es tener una buena historia con unos grandes personajes. O  lo que es lo mismo, un buen guión. Y en 'Political Animals' se han olvidado por completo de esa fase.