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NÚMERO DE SERIE

'Scandal': oda a la vergüenza ajena sin complejos

Se ha convertido en la nueva niña mimada de ABC. 'Scandal', serie creada por la todopoderosa Shonda Rhimes, ha terminado su tercera temporada con récord de audiencia aunque también con su mayor dosis de exceso, sobreactuación y (mucha) vergüenza ajena. En el particular mundo de Shondaland todo es posible.

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Fox Scandal

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La que comenzó como una serie que mezclaba el drama con no pocas dosis de procidimental es ahora un culebrón enredado al máximo donde el espectador pierde la cuenta de lo que ocurre y disfruta 'Scandal' como si fuese un partido de tenis, sin que le dé tiempo a saber en qué campo está la pelota.

Olivia Pope, ese gran personaje interpretado por Kerry Washington, vive en perenne estado de esquizofrenia emocional acostándose con el presidente de Estados Unidos y con el comandante en jefe de la organización de espías B613. Mientras tanto su padre conspira contra el presidente mientras que su madre es la terrorista más buscada del país. Todo muy cuerdo.

Cualquier persona en su situación acabaría en una camisa de fuerza mirando a un punto fijo pero Oliva Pope resiste para hacerse cada vez más fuerte. Ella ni pestañea, sólo pone morritos y su mayor consuelo es una copa de vino de vez en cuando. Pobre Olivia.

La serie nunca ha gozado de mucha lógica, pero esta temporada han tirado la casa por la ventana. Además, la serie se ha olvidado del despacho Pope & Asociados para poner toda la carne en el asador en la Casa Blanca. La serie abandona por completo sus señas de procedimental y se lanza de lleno al drama con más exceso que se puede ver ahora mismo en las networks americanas.

Está claro que si analizas 'Scandal' se descubrirían tantos agujeros negros en el guión que sería insoportable para cualquiera. Pero, ¿por qué hacer eso mientras podemos disfrutar de un guilty pleasure en el que lo único que falta es purpurina y una carroza con Olivia Pope a la cabeza?

Si comparas a 'Scandal' con 'Anatomía de Grey', el primer pelotazo televisivo de la señora Rhimes, la serie médica parece digna de emitirse en HBO. Pero lo que está claro es que Shonda sabe lo que hace y sabe darle al público lo que quiere. Lo malo es que, dentro de no mucho tiempo, el globo sonda (o Shonda) de 'Scandal' explotará, pero para entonces se habrá ganado a un grupo de espectadores que aceptará cualquier cosa.

No hay que evitar la vergüenza ajena de 'Scandal', hay que sumergirse en ella y abrazar el engaño de principio a fin.

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