'Watchmen', el cómic

Empecemos por el origen. Publicada por DC Comics entre 1986 y 1987, 'Watchmen' es el primer intento por reflejar cómo sería nuestra sociedad con vigilantes disfrazados bajo identidades secretas. La novela gráfica imagina un mundo alternativo en el que existen superhéroes. Los experimentos del Gobierno en física teórica llevan a la creación de Doctor Manhattan, un ser omniscente que puede hacer básicamente lo que le dé la gana. Gracias a su ayuda, EE UU gana en Vietnam. La novela gráfica del guionista Alan Moore y el dibujante Dave Gibbons comienza con una primera generación de superhéroes ya retirados o muertos, y con sus posibles sucesores –ahora, impopulares– con las manos atadas pues por ley tienen prohibido luchar contra el crimen. La excepción es Rorschach, que buscará a sus antiguos colegas jubilados (Búho Nocturno, Espectro de Seda, Doctor Manhattan y Ozymandias) tras la muerte de El Comediante, que, sospecha, ha sido asesinado por su pasado como superhéroe.

La obra analiza el poder y la moral, y el peligro de formas de pensamiento extremistas, con personajes amorales y otros que no comprometerían sus ideales por nada. Stan Lee, creador de auténticos iconos del cómic como Spider-Man, Iron Man o Capitán América, llegó a decir que era su cómic favorito de todos los tiempos no publicado por Marvel. Si algo consiguió 'Watchmen' fue que el cómic se considerase un arte.

'Watchmen', la película

La adaptación más popular y ambiciosa es la de 2009, del director Zack Snyder, que en 2006 había rodado la espectacular '300', adaptación del cómic de Frank Miller. Más violenta y explícita –con un arranque inolvidable por lo excesivo en el que ya aparecía el famoso smiley ensangrentado–, logró, como era su intención, que llegásemos a odiar a algunos de los superhéroes. Estos fueron interpretados por actores conocidos como Jeffrey Dean Morgan, antes de ser Negan en 'The Waking Dead', que duró dos asaltos como El Caminante; Billy Crudup (el gigantesco y azulón Doctor Manhattan), Matthew Goode (Ozymandias), Patrick Wilson (Búho Nocturno), Carla Gugino (Espectro de Seda), Malin Akerman (Espectro de Seda II) y Jackie Earle Haley (Rorschach). Además de una potente banda sonora, Snyder, reescribió las escenas finales en un intento por hacer más accesible el desenlace, distanciándose así de la novela, pero lo que logró fue complicarlo un poco más, algo bastante frustrante para el espectador.

Alan Moore siempre se opuso a la adaptación porque creía que su novela no era para nada cinematográfica aunque pudiese parecer lo contrario y temía que la convirtieran en una nueva 'V de Vendetta'. Por el contrario, Dave Gibbons apoyó el entusiasmo de Snyder. 'Watchmen' pasará a la historia del cine como una proeza visual –inspirada según el director en películas como 'Seven' y 'Taxi Driver'– en su intento por evocar el espíritu de una obra compleja y muy oscura.

'Watchmen', la serie

Lo primero que uno se pregunta es si era necesaria una nueva adaptación. Ya lo intentó Terry Gilliam en los años 90 y nunca la llevó a cabo. Error, porque esta 'Watchmen' –para bien o para mal– poco tiene que ver con el cómic y menos con la película. Es una idea original de Damon Lindelof ('The Leftovers') –supervisada por Dave Gibbons– que explicó en una entrevista que todo lo que había hecho en su carrera profesional, especialmente 'Perdidos', había sido "una carta de amor a 'Watchmen". De ella ha aprovechado el uso de historias traumáticas, los flashbacks, la mecánica cuántica y cambiar las perspectivas de los personajes. Se había mostrado interesado allá por 2011 y HBO se lo ofreció en 2015 al propio Zack Snyder. Finalmente, en 2017, Lindelof entró en el proyecto, con Nicole Kassell como directora de los dos primeros episodios.

La trama se sitúa 30 años después del cómic, en el mismo universo, con los superhéroes tratados como proscritos. Nada del Nixon de los 80, el presidente actual es el actor Robert Redford (ése es el nivel de vacile). No hay móviles ni portátiles. El Gobierno ha intentado reparar la injusticia racial –que se ve de forma cruda al inicio del primer episodio– y la policía lleva sus propias máscaras amarillas por temor a ataques terroristas. Mientras un grupo de supremacistas blancos quiere comenzar una guerra racial, la protagonista, una detective retirada (Regina King, ‘The Leftovers’), lucha contra ellos de incógnito bajo el disfraz de Sister Night. Le ayuda un tipo con una capucha reflectante llamado Looking Glass (Tim Blake Nelson). Entre los regresos, el Doctor Manhattan, Espectro de Seda (Jean Smart, vista en 'Legión') y Ozymandias, con el exquisito Jeremy Irons jugando a ser dios con unos clones en su mansión británica. Otros rostros conocidos son los de James Wolk (como senador), Don Johnson (jefe de policía), Frances Fisher (su mujer), Adelaide Clemens, Paula Malcomson ('Ray Donovan') y, especialmente acertado por su simbolismo, Louis Gossett, el primer afroamericano que ganó un Oscar en la categoría de mejor actor de reparto (por 'Oficial y caballero').

Vistos los seis episodios (de 9) enviados a la prensa, los fans de 'Watchmen' que no busquen la obra original. De ella solo quedan algunos personajes y una conspiración latente, pero la serie más allá de los enigmas que propone es un drama familiar, de búsqueda de identidad, con abundantes diálogos, algunos flashbacks en blanco y negro y un mensaje contra el racismo convertido en leit motiv. Lo mejor: Jeremy Irons, por el toque surrealista, y el superhéroe negro. Lo peor: el reiterativo mensaje antifascista y no entender muy bien el juego de las capuchas (por qué a veces las llevan y otras, no).