Más allá de que te puedan gustar o no los musicales es innegable reconocer lo que 'Glee' ha aportado a la ficción norteamericana. Desde su comienzo fue una serie renovadora, con un humor peculiar, con personajes de instituto alejados de los estereotipos y, sobre todo, con una producción musical y coreográfica de un nivel altísimo. Ahora bien, es cierto que la serie adolescente ha empezado a irritar hasta a los más fanáticos, que acusan a su creador Ryan Murphy de abandonar la serie en pro de otros proyectos ('American Horror Story' y pilotos para otras cadenas) y de repetir continuamente las tramas de los protagonistas.

Es cierto que en algunos capítulos se ha producido una cierta redundancia en las tramas pero no se puede dejar de lado que se trata de una serie adolescente, de instituto y que poco más se puede hacer entre los personajes que cruzar una y otra vez las relaciones personales entre ellos. Lo mejor de 'Glee' no está en el arco dramático de los personajes, sino en un sentido del humor propio y en las canciones, que para algo es una serie musical. 

En el capítulo especial dedicado a Michael Jackson pudimos ver que la serie, desde la óptica de las canciones, sigue en plena forma. Hasta nueve temas del Rey del Pop sonaron en un capítulo en el que todos los elementos de la serie brillaron de forma especial. El número final, con un perfecto montaje de efectos especiales, devolvió la ilusión a muchos de los seguidores de la serie. Lo mismo ocurrió en la 'winter finale' en el que las canciones elegidas para los regionals fueron excelentes. Lea Michele ha sido, es y será la mejor voz de la serie y absolutamente todas sus actuaciones lo demuestran.

Si echamos de menos a un personaje es a Sue Sylvester, que esta temporada no ha estado tan presente y ha hecho aparición en muy pocos capítulos. Sue regala momentos inolvidables en cada línea de diálogo y en lo que llevamos de temporada estamos descubriendo su lado más humano, especialmente cuando comparte escena con Becky, la animadora con síndrome de down, y con la que mantiene una química interpretativa muy especial. También hemos visto otra faceta suya en su deseo incesable de ser madre. Jane Lynch, ganadora del Emmy por este papel, da la nota de prestigio en el reparto.

Éxito de audiencia en medio de un futuro incierto
Aunque 'Glee' no disfrute de la audiencia que tenía en la primera temporada sigue siendo una de las más vistas del canal. Su público, eminentemente joven, es la envidia de muchas otras series, que le duplican los espectadores totales pero con la mitad de audiencia entre 18 a 34 años, el filón de la serie musical, al que se le une el apoyo masivo de los adolescentes en las descargas legales de canciones.

Mucho se ha especulado en los últimos meses sobre la cuarta temporada de 'Glee'. Los rumores no se centran en la renovación, que se da por hecho, sino en qué miembros del casting original permanecerán en la serie. Se supone que la mayoría de los protagonistas están en su último año y se graduarán durante la season finale en mayo. Perder a Lea Michelle sería un error, así que es probable que los guionistas tengan un as en la manga para que el personaje de Rachel, y otros como Finn o Kurt, no abandonen la serie. 

Esta temporada 'Glee' ha crecido y ha prevalecido el drama sobre la comedia. La salida del armario de Santana, el suicidio frustrado de Karofsky, el oscuro pasado del padre de Finn, el accidente de coche de Queen... Los chicos del instituto han crecido y con ellos también lo hacen sus problemas. Mientras desconocemos quiénes estarán o no en la próxima temporada, sólo podemos decir: qué no pare la música.