Homeland: No hay réplica posible. Está claro que ha sido el mejor estreno del año. Showtime ha dado un giro tremendo en búsqueda de una calidad similar a la de HBO. Donde todo el mundo ve un héroe, la agente de la CIA, Carrie Mathison, ve un traidor. Era el eslogan promocional de ‘Homeland’, que resume perfectamente el espíritu de ‘la serie. Es dramática, intensa, con unos personajes repletos de dobles sentidos y matices. Tiene, además todas las papeletas para convertirse en una de las grandes nominadas para los próximos Emmy y ya ha entrado con fuerza en los Globos de Oro (nominación a mejor serie dramática y mejor actriz para la magnífica Claire Danes).

American Horror Story: Por original, por inquietante, por inesperada. Tras meses y meses de promos, había una gran expectación sobre la nueva serie de FX. Creada por Ryan Murphy (‘Glee’), y con un reparto encabezado por Jessica Lange, la serie no ha dejado indiferente a nadie. Es muy complicado encajarla en un género o estilo determinado, pero eso no ha sido un obstáculo para que muchos hayan caído rendidos a la perversa psicología de ‘American Horror Story’. Es una de las series de las que todo el mundo habla y pocos saben explicar de qué trata.

Once Upon a Time: Era una de las mayores apuestas de ABC y no ha defraudado. Los cuentos de hadas son una fuente inagotable de historias y la serie lo combina muy bien con los dos niveles temporales: el mundo real y el otro fantástico. Todos los personajes de la serie tienen su equivalente en los cuentos de hadas pero ninguno sabe que viven bajo la maldición de la Reina Malvada/alcaldesa de Storybrooke. Gracias a la estética y la reinvención de los príncipes y princesas que todos conocemos, ‘Once Upon a Time’ se hace irresistible desde el principio.

American Horror Story

Awkard: La sorpresa la ha dado este año MTV con su nueva serie adolescente. Es cierto que Awkard no ha inventado nada nuevo, pero desde luego ofrece una óptica distinta de las series que recorren los pasillos del instituto, con un sentido del humor mucho más afinado que el habitual. Jenna, la protagonista, ofrece unas interesantes reflexiones, más maduras e inteligentes que la mayoría de personajes adolescentes en televisión.

Shameless A pesar del desprecio al que fue sometida durante los últimos Emmy, la comedia de Showtime, remake de la versión británica, fue todo un soplo de aire fresco cuando se estrenó a principios de año. Con humor salvaje y negro, los Gallagher protagonizan una serie familiar que es todo menos familiar. El próximo 8 de enero llegará la segunda temporada y estará, de nuevo, repleta de chanchullos y todos los líos posibles para sobrevivir.

Shameless

The Killing: Con esta serie AMC confirmó que no sólo de ‘Mad Men’ vive este canal de cable. El asesinato en Seattle de una adolescente, Rosie Larsen, es el arranque de uno de los proyectos de ficción más interesantes del año. La angustia de la familia, los juicios públicos, el ansia por resolver el caso… Todo se junta de forma cuidadosa y todo estalla en la gran Season Finale de la primera temporada.

Enlightened: La comedia más curiosa de HBO en mucho tiempo se ha llevado el respaldo de la crítica, pero no tanto del público. Ha sido también el descubrimiento de Laura Dern como una fabulosa actriz cómica y ha quedado demostrado que con poco presupuesto se pueden hacer grandes cosas. La peculiar ‘Enlightened’ es el mejor ejemplo. Las dos nominaciones a los Globos de Oro (mejor comedia y actriz cómica) podrían salvarla de una más que inminente cancelación.

Episodes: Otra comedia distinta. Alejada de los gags recurrentes y de chistes repetitivos, cuenta la historia de Matt Le Blanc (‘Friends’), que se interpreta a sí mismo, en contraposición a dos guionistas británicos que adaptan una serie al mercado norteamericano. El choque cultural entre ambos y la industria televisiva se unen en una serie con unos grandes diálogos. Además, ver a Matt Le Blanc en el papel de actor de medio pelo no tiene precio.