Las heridas suelen aparecer donde menos te lo esperas y en cualquier momento. Desde los pequeños hasta los más mayores: por cuestiones deportivas, por rozaduras, por quemaduras, por una caída repentina o por simple torpeza. Sin embargo, a la hora de curarlas solemos cometer ciertos errores de los que probablemente no nos hayamos percatado. En este vídeo te enseñamos cuáles son y cómo evitarlos.

Las heridas son lesiones que rompen tejidos corporales. Las menos graves y las más comunes que nos hacemos en cualquier momento son aquellas que dañan la piel. Dependiendo de la profundidad, lo grande que sea y lo sucia que esté, deberemos o no acudir a urgencias y que un especialista la trate. Pero, si es una de esas simples heridas que con curarlas en casa bastan, es importante que no hagamos las cosas mal para no empeorarla y que se nos infecte, tarde más en curarse o nos quede una fea marca. Posiblemente, como en miles de cosas más, cuando tenemos una herida recurrimos a aquello que siempre hemos hecho, por tradición, porque lo hemos visto o porque así nos las curaban nuestros padres de pequeños. Esto es un error muy común, si no nos cercioramos de que estamos haciendo las cosas bien para nuestra salud. En este tutorial te explicamos con detalle cuáles son los errores que sueles cometer a la hora de curar una herida.

Cuando la piel se rompe se abre un acceso a nuestro cuerpo que no debería estar y por el cual existe el riesgo de que los gérmenes y bacterias entren en el organismo y provoquen una infección. Por esto, la cura, aunque a veces parezca una tontería, es un proceso muy importe. Además de ser muy sencillo hacer las cosas bien. A la hora de hacernos una herida hay una cosa que normalmente tenemos en mente y deberíamos hacer caso, el recurrente y conocido ¡no te la toques!

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Cómo curar una herida, paso a paso