Empieza el día con unas sentadillas búlgaras: Sitúate de espaldas a una silla y apoya el empeine de un pie sobre ella. Encuentra el equilibrio en esa posición e intenta separar la otra pierna lo posible con respecto a la silla para ejecutar correctamente una sentadilla. Son 15 repeticiones con cada pierna.

Sigue, sin entretenerte, con un escalador: Apoya las manos en el suelo y estira tu cuerpo, pero dejando un pie más adelantado que el otro.

Intercambia la posición de uno y otro a la mayor velocidad posible durante 30 segundos.

Levántate y pasa rápidamente al siguiente ejercicio: Sentadilla sumo.

Separa tus piernas un poco más que al ancho de tus hombros. Tus puntas de los pies no deben apuntar al frente, sino que deben abrirse lo posible hacia afuera. Es en esa posición como debes iniciar la sentadilla, pero no es necesario que bajes demasiado. Realiza un total de 20 repeticiones.

Y mantente de pie para el último ejercicio del circuito: Sentadilla con salto.

Sitúa los pies, ahora sí, a la anchura de los hombros, y baja con tu cuerpo lentamente como si quisieras sentarte. No te olvides de que algo fundamental en la sentadilla es no separar los talones del suelo. Una vez abajo, coge impulso para dar el salto y procura amortiguar muy bien en la caída. Bastará con 10 repeticiones antes de volver a comenzar. Deberás dar 3 vueltas al circuito para completar la rutina.

Cómo ves, la falta de tiempo no es una excusa válida para el sedentarismo. Con 15 minutos tu cuerpo notará grandes cambios.

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