había superado un tratamiento de rehabilitación de agresores sexuales en prisión

había superado un tratamiento de rehabilitación de agresores sexuales en prisión

Condenado a 70 años de cárcel el violador de Martorell

La Audiencia de Barcelona ha condenado a Tomás Pardo, conocido como el violador de Martorell a 70 años de prisión por agredir e intentar mata a una mujer en Barcelona en 2016. El violador de Martorell estaba disfrutando de un permiso penitenciario. Cumplía condena por un ataque similar en 2002.

Antena 3 Noticias
  Barcelona | 08/05/2019

En su sentencia, la sección séptima de la Audiencia de Barcelona condena a Tomás Pardo , conocido como 'el violador de Martorell' a la pena que solicitaba la Fiscalía por los delitos de asesinato en grado de tentativa, agresión sexual y robo con intimidación, y a indemnizar a la víctima con 1,1 millón de euros.

Durante el juicio, el propio violador reconoció íntegramente los hechos e incluso aceptó la responsabilidad civil de 1,1 millón que le reclamaba la acusación particular, aunque la Audiencia reconoce que el acusado carece de bienes o ingresos para hacer frente a ese pago.

Tomás Pardo secuestró, violó e intentó matar a cuchilladas a la víctima, el último de los tres días del permiso penitenciario que la Generalitat le concedió en octubre de 2016 cuando cumplía condena por un ataque similar perpetrado en 2002.

Este suceso reabrió el debate sobre la rehabilitación de los agresores sexuales reincidentes. De hecho, el Departamento de Justicia concedió el permiso a por haber superado con éxito el tratamiento de rehabilitación de agresores sexuales que siguió en la cárcel.

La sentencia también prohíbe acercarse a la víctima durante 95 años.

Los hechos ocurrieron la mañana del 29 de octubre de 2016. El violador de Martorell obligó a su víctima a meterse en su coche y condujo hasta una zona de bosque de Castellbisbal (Barcelona). Allí la violó repetidamente y le hizo entregarle las llaves de su coche, luego la llevó hasta un barranco junto al Torrent Bo. La dio siete puñaladas y la arrojó al vacío desde una altura de cinco metros. Para evitar que encontraran su cadáver, tapó su cuerpo con ramas y tierra.

La víctima consiguió enviar una llamada de emergencia y salvarse. Declaró a puerta cerrada para preservar su intimidad.

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