Ya es habitual ver a Donald Trump firmar la documentación institucional con un rotulador negro. Además, llama la atención la manera en el que el magnate ejecuta su firma, mostrándosela posteriormente a los periodistas.

Según la Casa Blanca, Trump lleva más de veinte años dejando su estampa en esta peculiar manera. Hasta el momento nadie se dio cuenta, pero desde que vive en Washington su práctica habitual ha despertado el interés de muchos curiosos.

La mesa del Despacho Oval se muestra siempre impoluto, según fuentes cercanas al magnate. Pero, aseguran, nunca puede faltar su rotulador, ignorando al resto de los 150 bolígrafos.

Nadie en la Casa Blanca sabe dar una respuesta al respecto. Pero lo que sí se sabe, es que la firma de Trump siempre destaca sobre la del resto.

¿Será una práctica habitual o cuestión de ego?