Nadie mejor que los Backstreet Boys para defender los himnos adolescentes, por más que pesen la década de los noventa y las cargas familiares; y así lo confirman sus fans, que ya en la treintena han llenado esta noche el concierto de sus ídolos en el WiZink Center de Madrid.

Han pasado veinte años de sus portadas en la revista Superpop, pero esta 'boyband' se mantiene en el podio gracias a su último disco, 'DNA', que presentan en la gira homónima, que recae el próximo viernes en Barcelona, y en la que intercalan sus nuevos números uno con los éxitos que llevan cerrando discotecas casi desde la formación de la banda, en 1993.

El furor que Nick Carter, Brian Littrell, Howie Dorough, Kevin Richardson y AJ McLean levantaron en nuestro país se mantiene intacto, como demostró el grito del público ante el "os quiero, Madrid" de Carter, que incorporó de sus sillas a la grada, abarrotada y que siguió a partir de ahí el concierto en pie durante los más de noventa minutos de duración.

Los miembros de la banda hipnotizaron a los fans con sus repetitivas coreografías, los cambios de vestuario entre el negro y el plata y un espectáculo de luces e imágenes importado íntegramente desde Las Vegas, donde el grupo asentó su 'show' durante casi un año.

Subidos en una plataforma que ascendía y bajaba al ritmo de las canciones y con un WiZink Center totalmente doblegado, los Backstreet Boys se lucieron en su interpretación de temas como 'I wanna be with you' y 'Get down', tras las que cedieron el protagonismo a Howie, que entonó 'Chateau' ante las pantallas de los cientos de móviles que se agolpaban en la pista para recoger el momento. Apenas unos segundos después de que el rostro del estadounidense se fundiese en negro, en las televisiones centrales del escenario aparecía en pantalla el curso de un río, con el que el grupo presentaba su último disco de estudio, 'DNA', que les valió una nominación al Grammy por el sencillo 'Don't go breaking my heart'.

A éste le siguió uno de los grandes momentos de la noche: la interpretación de 'Incomplete'. A sus pies, los fans -en su mayoría mujeres-, coreaban las letras que, en su adolescencia, moldearon su concepción del amor: "Intenté seguir como si nunca te hubiese conocido", vociferaba la multitud, iluminada por el espectácular láser del escenario.

Para esto, los Backstreet Boys optaron por la opción 'Superpop' para rebajar la tensión: como si se tratase de un 'set' para fotografiar la portada de la revista, AJ y Kevin se personaron en el escenario, detrás de dos biombos, y anunciaron su intención de intercambiarse la ropa.

"Solíais tirarnos la ropa interior; ahora adivinad qué va a pasar", bromearon, despojándose de las camisetas que llevaban al son de la música y de los gritos de su público, que acabó recibiendo la ropa interior de los cantantes.

A la escena adolescente le siguió la interpretación de 'Passionate' por los dos estadounidenses, relegada a un segundo plano tras el eco de las primeras notas de 'Quit playing games (with my heart)' contra las vigas de hormigón del WiZink.

La escena rápidamente se convirtió en nostalgia cuando los 'Backstreet Boys' de principios de los noventa, proyectados de pronto en las pantallas, evidenciaban lo poco que tenían que ver con los que se escondían detrás de las mismas.

"El tiempo vuela", reconocían los artistas, mientras se sucedían sobre ellos vídeos de su década gloriosa, "pero vosotros habéis estado aquí más de veinte años".

En homenaje a sus seguidores más leales la banda interpretó "Everybody (Backstreet's back)", con la que iniciaron una lista de canciones que el público no podía dejar de bailar. 'Get another boyfriend', 'I want it that way' o 'Don't go breaking my heart' quedaron en meros preludios cuando la banda salió al escenario para despedirse de Madrid con "Larger than life", el tema de 1999 que cerraba el concierto, apoyado en confeti y fuegos; una canción que recuerda a la energía que transmitieron durante la gira que les llevó por España apenas un año antes del final del milenio.

Los Backstreet Boys de 2019 tienen más que ver con los que hace dos décadas recorrieron España con el 'Millennium Tour' que con los que en 2014 tomaron el escenario del Palacio de Vistalegre y eso lo saben -y agradecen- sus fans, que esta noche salieron del WiZink nerviosas, arropadas por una hermandad fundada hace veinte años y entonando en las escaleras, alto y claro, 'I Want it that way'.