La semana pasada el modelo Jeremy Meeks, que saltó a la fama por ser conocido como el preso más guapo del mundo, fue pillado besándose con la heredera de Topshop, Chloe Green, descubriéndose así a nivel mundial que le estaba siendo infiel a su mujer.

Los paparazzis captaron al top model y la celebrity en una actitud muy íntima sobre un yate en aguas turcas mientras su esposa pensaba que estaba trabajando en Europa. Ahora, Jeremy ha vuelto a su casa y se ha encontrado con que su mujer, y madre de sus tres hijos, le ha pedido el divorcio.

Nada más aterrizar en Los Ángeles el matrimonio tuvo una tensa conversación que ahora ha revelado la mujer donde admite que él le pidió perdón y aseguró que no se merecía lo sucedido. Para después continuar diciendo: "Hablamos sobre el divorcio. Le dije que no pensaba que el matrimonio pudiera salvarse. Él aceptó. El matrimonio ha terminado".

Además, añade que se enteró porque alguien la etiquetó en Instagram en la imagen donde Jeremy besaba a Chloe: "Entré en shock y sentí náuseas. Era como si una bomba hubiera explotado y todo mi mundo hubiera sido destruido", afirmó. "Nunca había oído hablar de Chloe Green. Pensé que Jeremy estaba trabajando", concluye.