PUENTE VIEJO, 23 DE NOVIEMBRE DE 1.924

PUENTE VIEJO, 23 DE NOVIEMBRE DE 1.924

Así se imagina Mauricio a Fe en su nuevo destino en la cuarta carta

Unos forasteros venidos de Gerona llegaron a Puente Viejo y se toparon con Mauricio. Él no pudo aguantar las ganas de pregunarles cómo es ese lugar en el que ahora su Fe se encuentra. Mauricio se imagina a su amada frente al mar y con los pies desnudos en la orilla, ¿descubrirá algún día cómo es la realidad de Fe? Mario Zorrilla nos cuenta todo lo que su personaje le cuenta a Fe en esta cuarta carta.

Mi querida Fe,

Ayer de atardecida me llegué a la casa de comidas tras una fatigosa jornada de faena. Y qué alegría me llevé al escuchar a dos forasteros mentar en repetidas ocasiones la palabra Gerona. Pues de allí eran. Rápidamente les senté en mi mesa, les convidé a una ronda de chatos y les pedí que me contaran sobre el lugar en el que ahora vives, mi Fe.

Gerona, según sus palabras, no puede ser menos que el paraíso. Ambos eran ganaderos de una pequeña aldea perdida entre montañas, tan altas, que aguantan la nieve de sus cumbres hasta en las fechas más calurosas de agosto. Me describieron sus amplias praderas y hablaron de terrazas llenas de vide que, según ellos, producen el mosto más dulce del planeta. Me contaron también que allí a las casonas se les llama masías y yo no pude evitar imaginarte allí, en una bonita masía, faenando entre fogones. Y envidié a aquellos forasteros por pertenecer a la tierra que ahora pisas y, sobre todo, porque quizás se han cruzado en tu camino y han podido deleitarse con esa sonrisa que, de solo recordarla, me hace temblar las canillas.

Aunque yo prefiero imaginarte en la costa, frente al mar. Los forasteros me contaron cómo las gentes de allá encalan las casas dejando a los pueblos enteros blancos como la lana de un cabrito. Me hablaron de las pequeñas barcas de pescadores que de amanecida regresan con sus redes llenas de peces que luego hacen a las brasas en la misma playa. Definitivamente estarás en la costa, rodeada del olor salado del mar y con los pies desnudos empapados por las olas.

¡Cómo te echo de menos Fe! Y con qué alegría, y con qué dolor, escuché a aquellos forasteros hablarme de los paisajes sobre los que ahora posarán tus ojos, aquellos ojos por los que todavía hoy pierdo el sentido. Ojalá estas letras lleguen a tus manos y tengan contestación para que no sea la imaginación la que me guíe, sino tus palabras, a la hora soñarte allá donde estés.

Tu Mauricio, que te adora, y no te olvida.

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antena3.com | Madrid | Actualizado el 21/03/2018 a las 19:00 horas

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