hace 13 años Jordi recibió la pero noticia, una citación en la que se le acusaba de haber abusado sexuamente de su hija de 6 años. Desde entonces su vida se convirtió en un infierno. Jordi se había separado de su mujer y, tras la denuncia de la pequeña, la Audiencia de Barcelona le impidió cualquier contacto con su hija. Tres años después era condenado por abusar de su pequeña y entró en la cárcel de Can Brians, donde pasó los siguientes 7 años de vida.

Desde el principio Jordi reclamó su inocencia y, aunque recurrió la sentencia y los informes psiquiátricos demostraron que no cumplía el perfil de agresor sexual, sólo cuando su hija reconoció que no había sido él, sino el compañero sentimental de su madre, Jordi quedó libre.