HABLAN LOS CONTROLADORES MILITARES

HABLAN LOS CONTROLADORES MILITARES

Los controladores del Ejército: "Sólo se acuerdan de los militares cuando se lía"

El periódico La Razón ha conseguido hablar, en exclusiva, con los controladores militares que han intervenido en el trabajo de sus compañeros civiles debido al caos aéreo generado por el abandono generalizado de sus puestos de trabajo.

El centro de control aéreo de Torrejón de Ardoz, plagado de críticas contra el ministro de José Blanco
El centro de control aéreo de Torrejón de Ardoz, plagado de críticas contra el ministro de José Blanco | La Razón

El viernes por la mañana, R., controlador aéreo militar, sale de su base. Le ha tocado guardia la noche antes y sólo piensa en descansar e irse con la familia de puente. Se despide de sus compañeros, llama a su mujer y se va a casa.

Empieza a preparar las maletas para marcharse de viaje cuando el timbre de su móvil estampa la predecible felicidad del esparcimiento familiar contra la realidad de su profesión. Son las siete de la tarde. Escucha unos segundos. "A sus órdenes", dice, y cuelga el móvil.

Mira a su mujer, ella pura expectación. "Tengo que volver a la base, hay follón". ¿Y el puente? Se esfumó con el primer tono del móvil. Su mujer calla, aunque deja escapar una queja sorda y recurrente. "Fastidia, pero en el fondo están acostumbrados, es lo que tiene ser militar", se resigna, y "órdenes son órdenes".

"Es lo que tiene", repite lacónico. Son controladores aéreos, pero sobre todo son militares, y eso conlleva un sueldo infinitamente más bajo que el de sus compañeros civiles; implica que no cobran horas extras y que los turnos dependen de lo que necesite España; conlleva abnegación, disciplina, silencio y sacrificio. El suyo y el de los suyos.

Esquiroles
R. estuvo activado hasta el sábado por la noche, aunque tuvo que permanecer en alerta, en su casa, preparado por si hacía falta su intervención. Como él, muchos otros. Muchos que tuvieron que acudir a sus bases, otros que fueron movilizados de Valladolid a Santander, de Zaragoza a Pamplona, de Badajoz a La Coruña, independientemente de si estaban o no de permiso, de si tenían puente o no y, por supuesto, de lo que cobran.

La situación tampoco fue fácil para ellos: "A nosotros tampoco nos gusta ir como de esquiroles a una torre o un centro de control, pero cumplimos órdenes". Y no son órdenes cómodas, por la situación y porque "siempre se acuerdan de los militares cuando se lía".

Más allá de que tienen muy claro que son militares y que ésa es su vocación, la alarma, su movilización, les fastidia. R. explica claramante por qué: "Si te pegan un tiro en Afganistán, mala suerte, es mi trabajo, pero si te tienen trabajando horas y horas para una empresa que lo único que busca es lucrarse, molesta, porque no es nuestra función".

En el fondo, reflexiona, A., un compañero suyo, movilizado a primera hora de la mañana del sábado pero en alerta desde el viernes: "Somos mano de obra barata y callada". A. ya estaba en la carretera, camino de la playa con su familia, cuando la llamada de alerta le obligó a regresar.

Ni playa ni descanso, preparados para actuar. Siempre preparados. "Desde el sábado por la mañana hasta el domingo por la tarde estuve en el control, luego se decidió que nos volviéramos a casa, pero que estuviéramos localizables", recuerda. "Perdí el fin de semana entero y eso no lo recupero nunca, ni yo ni mi familia, que se quedó sin playa", asegura.

Eso los lleva, continúa, a que "muchas veces nos preguntamos qué nos mueve para seguir siendo controladores aéreos militares; no tienes compensaciones económicas, no te reconocen la misma preparación de tus colegas civiles, que la tenemos, ni te dan la licencia europea, no tienes horas extra ni puentes ni turnos fijos; tienes que controlar el espacio aéreo y hacer cursos y cursos, actos militares y demás". En el fondo, concluye, "si tienes que dar una explicación con la cabeza, es muy difícil, lo que nos mantiene ahí es que nos apasiona el control".

Estos servidores de la patria están preparados, tienen el nivel operativo 4, mayor que el de los civiles, el nivel de inglés más alto y constantemente están actualizando sus conocimientos. Enfrente tienen a sus colegas civiles, "que tienen todo el derecho de reclamar porque en muchas cosas tienen razón", que cobran cinco, seis, siete y hasta diez veces más que ellos.

Lo único que quieren es que "la gente entienda que tenemos una altísima preparación. Nosotros somos capaces de guiar aviones a 400 nudos, con maniobras bruscas y cambios de rumbo permanentes; un civil guía aviones a 200 nudos y sin rarezas".

El día a día de estos hombres es en unos casos vigilar el espacio aéreo, 24 horas al día, 365 días al año, para que no se cuele en España nadie que quiera dañar a sus ciudadanos. En otros es controlar ese espacio aéreo, guiar aviones civiles, militares, helicópteros o cazabombarderos, o todo a la vez.

Y lo hacen en silencio, sin alardes, con un uniforme porque eligieron ser militares, servir a España. A veces echan de menos que la gente reconozca su trabajo, su sacrificio por sus conciudadanos. "En Estados Unidos, un militar en la calle es un objeto de deseo para cualquier empresa y tiene el reconocimiento de sus compatriotas. Aquí el CIS te da la mejor nota, pero luego búscate un trabajo fuera, o espera que la gente te aplauda...".

¿Y qué pasó cuando llegaron a las torres? "Nos recibieron muy bien", recuerda R. "El ambiente se podía mascar, las caras de los controladores eran muy serias", repasa A., "pero con nosotros fueron siempre amables y correctos, eran conscientes de que éramos sólo instrumentos". Además, "en el aspecto operativo no nos metimos, los oficiales sólo estaban para velar porque acudieran al trabajo".

El único momento en que sonríen es cuando les hablas de algunas cosas que se han dicho estos días. "Eso de que los controladores trabajaron a punta de pistola es ridículo... ¡si no llevamos pistolas!", exclaman.

A. y R. son iniciales ficticias. Mientras sus colegas civiles protestan en los medios, hablan, critican, ellos tienen que ser anónimos. Les han dicho que no hagan ruido. Y hablar con la prensa puede hacer que los "empuren". Pero era imprescindible conocerlos.

Militares
- Sueldo. Un sargento con 20 años de experiencia como controlador gana 1.620 euros al mes, es decir, en torno a 22.000 euros al año, más 160 euros mensuales de complemento de dedicación especial. - Horas de trabajo. Un controlador militar puede hacer como máximo 175 horas mensuales de control, es decir, 2.100 horas anuales. A esto añaden cursos, actos militares y la preparación propia, física y académica constante de un militar. - Efectivos. En España hay 280 controladores militares ejerciendo, más 600 titulados.

Civiles
- Sueldo. Según Fomento, el sueldo medio está en 200.000 euros, es decir, 14.285 euros mensuales. 127 controladores llegaron a ganar el año pasado entre 540.000 y 720.000 euros. Un controlador de una torre de tamaño medio con 20 años de experiencia se embolsa 6.000 euros al mes.- Horas de trabajo. Un controlador civil puede trabajar como máximo 1.670 horas anuales, es decir, 139 horas mensuales, mas 80 horas extras anuales. - Efectivos. En 2009 Fomento tenía registrados a 2.400 controladores civiles.

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