La primera toma de contacto con el mundo audiovisual para Guillermo del Toro fue ‘Pesadilla 1’, un proyecto que grabó en el colegio con solo 13 años. Tras todo este tiempo, Del Toro reconoce que aunque muchas cosas han cambiado, la esencia y la ilusión de ese niño siguen viviendo en él.

Acaba de firmar un año de récords gracias a ‘La forma del agua’, película con la que triunfó en la pasada edición de los Oscar, y llega a Málaga agradecido por haber sabido conectar con el público a muy diferentes niveles.

Confiesa que tiene, como siempre, 4 o 5 proyectos en mente, “algunos locos y algunos muy locos”, y siente la presión del éxito, que puede ser más peligrosa que la del fracaso.

El cineasta mexicano, muy crítico con el gobierno estadounidense, considera que la brecha entre la libertad de Hollywood y la política norteamericana es “más amplia que nunca, y hay que luchar”.

Del Festival de Málaga Del Toro espera llevarse el calor de su gente, y disfrutar junto a Ron Perlman del homenaje que la cuidad le está brindando.