La carne en el asador comenzó a humear cuando salieron las encuestas: Zarzalejos predecía junto a Ferreras que la situación se iba a convertir en "ingobernable", y Susanna Griso aseguraba que desde Ferraz le decían que el PSOE iba a remontar. Qué sabe nadie.

Toni Bolaño comenzaba sus lecturas de sondeos desde un punto de vista catalán y arrimaba el ascua a su sardina: las encuestas de La Razón, asegura, son las que la clavaron el 28-A. José Miguel Contreras, fan de estos saraos, se hacía cruces ante los números indomables.

Y comenzaba la fiesta: Teodoro García Egea decía al mismo tiempo que había que tener cautela y que Pedro Sánchez se tenía que largar. Olé. Chema Crespo aseguraba en Antena 3 que Ciudadanos había desatendido su flanco catalán después de ganar las autonómicas.

Los resultados no llegaban y el que llegaba era Pablo Iglesias con su bebé en brazos. No salía, en este caso de La Moncloa, Pedro Sánchez. Susanna Griso decía entre risas que quizás tenía miedo de que después no le dejaran entrar.

Y a las 21:07 se obraba el milagro: 13% de voto que se disparó hasta el 30% en tan solo trece minutos. Los gráficos escupían novedades, el ritmo frenético se apoderaba de los platós de Atresmedia y Ferreras marcaba el ritmo entre sus tertulianos.

Zarzalejos sentenciaba a gayola: fracaso de Sánchez. Lluís Orriols, amante del recuento, decía que el escrutinio iba a dejar de ser volátil a partir del 50% del censo. Susanna Griso recordaba el cinturón mutante de Barcelona: primero rojo, después morado, más adelante naranja y rojo porque me toca.

Toni Bolaño se fijaba entonces en Pablo Iglesias: gana todos los debates pero no deja de perder votos. Bum. En La Sexta, Ferreras, con el libro de metáforas grandilocuentes debajo del brazo, aseguraba que había llegado "el Chernóbil de Albert Rivera".

'Al Rojo Vivo' se la jugaba entonces con el Pactómetro, marca registrada, y Vox apostaba por Nino Bravo y la banderolada para festejar que... Pedro Sánchez seguirá en La Moncloa. ¡Qué les quiten lo bailao!

Tampoco se lo quitarán a Revilla, que se felicitaba ante Griso porque su partido había sacado el escaño que iba a perder. ¿Quién lo dijo? Un sociólogo. ¿Cuál es su nombre? El cántabro sacó el agro: "Michapila o algo así".

Pablo Iglesias apostó por el perfil bajo, Íñigo Errejón habló de Vox para evitar comentar su trastazo, Pablo Casado sonreía por no llorar y a Pedro Sánchez le fastidiaron el speech unos jóvenes que le gritaron que sea también de izquierdas cuando negocie, no solo cuando pida el voto.

Otra joya de la noche fue la presencia de Javier Nart en el plató de 'Espejo Público'. Y es que compareció Albert Rivera, que aseguró que no es como los demás: por eso se atrincheró en el cargo mientras Nart, alérgico a la mercadotecnia, se partía de risa. Para grabarlo.