Parece de sentido común que para algo tan sencillo como eliminar polvo y suciedad de baños, cocinas, suelos, cristales y otras superficies no necesitamos tanta cantidad de productos, ya que probablemente solo con agua y jabón lograríamos con creces nuestros fines.

Sin embargo, el marketing ha conseguido que tengamos un producto para la vitrocerámica, otro para el mármol de la cocina y uno diferente (¿a santo de qué?) para el del baño, para los cristales, la ropa blanca, la de color, la delicada, la grasa de la ropa y la de la cocina, la madera, el parquet… Lo cierto es que además de ocupar mucho espacio algunos de ellos son totalmente inútiles, de manera que es conveniente hacer limpieza, valga la redundancia, de nuestros productos de limpieza y quedarnos con los estrictamente necesarios. De momento, puedes empezar por tirar todos estos.

Limpiadores para WC

No solo no son especialmente eficaces, según señala un estudio de la Organización de Consumidores (OCU), sino que además son dañinos para la salud y el medio ambiente, de manera que conviene eliminarlos cuanto antes de nuestra lista de la compra. Son bastante más agresivos que los limpiabaños estándar, ya que contienen ácidos y añaden contaminantes al agua que van directos al desagüe.

Productos limpieza | iStock

Detergentes para prendas delicadas

Bastará un programa rápido, agua fría y, por supuesto, evitar la secadora y el sol directo (tender a la sombra es la opción ideal) para que las prendas delicadas (camisas, vestidos, pantalones de vestir, ropa interior de encaje…) queden estupendas tras el lavado. No será necesario usar un detergente especial, aunque sí es recomendable moderar las cantidades del detergente habitual y evitar el uso de suavizante. También es fundamental no mezclar colores y lavar la ropa delicada con otra de características similares, sin juntarla con otras prendas.

Limpiacristales

No es necesario tener un producto específico para los cristales, otro para baños, otro diferente para cocinas y uno para suelos. Bastará un buen limpiador multiusos que cumpla estas funciones y que aplicaremos con un simple paño. Procura hacerte con una buena marca y ser generosa en su aplicación, así como ir cambiando el paño (puedes reciclar camisetas) cada cierto tiempo, pues con el uso perderá su eficacia.

Toallitas antibacterias

En muchos establecimientos venden unas prácticas toallitas similares a las de higiene íntima o a las desmaquillantes que sirven para dar un repasito al baño. Es cierto que son prácticas, pues en un momento eliminarán los residuos de inodoro, pica y ducha, pero también lo es que son muy contaminantes –especialmente si las tiramos por el inodoro– y que bastará con un paño limpio y ligeramente húmedo para cumplir la misma función de forma muchísimo más sostenible.

Salfumán

Muchas personas recurren a este producto en casos de suciedad incrustada, cuando no funciona la lejía, sin saber que el salfumán mezclado con lejía o amoniaco –cosa muy habitual– suelta gases tóxicos que pueden provocar desmayos e incluso paradas cardiorrespiratorias. Conviene, pues, evitarlo, y para ello solo nos queda ser precavidas: cuanto menos frecuente sea la limpieza más vamos a necesitar productos agresivos, de manera que lo ideal es ser muy constantes y evitar que se nos acumule el trabajo. De hecho, si limpiamos con frecuencia lo ideal es utilizar apenas una mezcla de bicarbonato y vinagre blanco para desinfectar, cosa que también podemos aplicar a las vitrocerámicas y ahorrarnos la compra de productos específicos para su limpieza.