Lo sabemos, es de lo más habitual, sobre todo en fines de semana: tus tostadas de pan con aceite y tomate (puede ser que jamón también), tu café o té y tu zumo de naranja recién exprimido. Qué placer todo y qué sabroso. Y ¿qué saludable?

Pues hombre, no vamos a decirte que es insano pero sí podemos decirte que, frente a tomarte ese zumo de naranja es muchísimo mejor, pero de lejos, que te tomes directamente la pieza de fruta. Porque con uno estás ingiriendo muchos más azúcares que con el otro. ¿Cómo es posible si hablamos de una pieza de fruta? Pues te lo explicamos ahora mismo.

“El mensaje es claro: un zumo de frutas, ni exprimido en casa, sustituye el comer fruta fresca. El motivo es que, los beneficios de la fruta provienen la inmensa cantidad de fitonutrientes, la mayoría en sus cubiertas, piel exterior pero también la que sostiene la matriz de la fruta, por ejemplo la de los gajos de naranja. El efecto de la masticación y la fibra de esas cubiertas las hacen alimentos muy saludables”, explica la nutricionista Paloma Quintana.

Al exprimir la fruta, eliminamos la fibra y todos esos nutrientes que no van en el líquido, es cierto que van bastantes, pero no todos. Con otra desventaja más, la velocidad a la que lo azúcares pasan al organismo es más rápida, siendo más saludable que lo hagan lentamente. “De ahí que sea más recomendable consumir la fruta entera”, añade.

Zumo de naranja | iStock

Claro está que todo depende de tu ritmo de vida: si eres una persona sedentaria te conviene una cosa, pero si eres una deportista, te conviene otra. “No todas las personas metabolizan igual esos azúcares, ni tienen las mismas necesidades. A un deportista le puede resultar mucho más práctico un zumo, azúcares rápidos, vitaminas y minerales, diluidos en el agua de la fruta, como consume suficientes nutrientes el resto del día, esos azúcares los metaboliza sin problema.

Pero la sociedad actual, la gran mayoría, sedentaria y con problemas con los azúcares (baja sensibilidad a la insulina, la padecen un porcentaje enorme de la población) no se puede permitir consumir tantos azúcares libres”.

La experta prosigue: “Con el ejemplo del zumo de naranja vemos que, a nivel nutricional es mejor tomar la naranja entera. Cuando la exprimimos, quitamos la fibra y multitud de sustancias interesantes de su piel como hemos visto. Pero, en algunas ocasiones como cuando recomiendo una carga de hidratos de carbono a un deportista, puede ser interesante tomar simplemente sus azúcares y en la propia agua de la fruta, es decir, el zumo, teniendo en cuenta que en un zumo podemos tomar unas 5-10 naranjas, que consumidas enteras se torna difícil. Un vaso grande zumo de naranja de unos 300-330 ml, contiene unas 150 kcal, en ellas, 33-35 g de azúcares de la propia naranja”.

En una naranja grande, de unos 350 g, no llegamos a 100 kcal, y a la mitad de azúcar, unos 15 g. “Y esos azúcares tendrán una menor velocidad de metabolización que es lo importante”.

O sea, más claro el agua: si eres deportista habitual, puede estar bien el zumo de naranja. Si llevas una vida más o menos sedentaria, mejor la pieza de fruta.

Otro motivo para considerar el zumo un posible recurso es que sencillamente nos apetezca: “Sabiendo que estamos consumiendo cantidad de azúcares en él, pero que es saludable. Podríamos tenerlo en cuenta como una opción de refresco, pero no de ingesta de fruta”, finaliza la experta.