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EVITA QUE SE PUDRAN LOS TUBÉRCULOS

La forma correcta de conservar tus patatas

Las patatas son uno de los alimentos más consumidos en todo el mundo. Sin embargo, no siempre sabemos cómo debemos guardarlas para que se mantengan frescas durante más tiempo.

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La patata es uno de los grandes pilares de alimentación de todo el mundo. Este tubérculo, que se extendió tras el descubrimiento de América, puede prepararse de muy diversas maneras y es el acompañamiento perfecto para una gran cantidad de platos. Sin embargo, aunque las patatas pueden durarnos en casa mucho tiempo sin pudrirse antes de cocinarlas, es necesario que sepamos cómo conservarlas correctamente para que podamos disfrutar de ellas en todo su esplendor.

Es posible que notes cómo tus patatas, con el paso del tiempo, comienzan a “tener ojos”. Es decir, de estos tubérculos comienzan a surgir tallos que van alargándose y creciendo cada vez más, lo que quiere significa que la patata está germinando. La presencia de estos brotes nos indica que no debemos consumirla.

Poca gente sabe que este tubérculo procede de una planta venenosa. Sus tallos y hojas contienen una serie de glicósidos alcaloides, solaninas y chacocinas, que son altamente tóxicos. Por ese motivo, cuando vemos que nuestras patatas tienen brotes o están verdosas o rugosas, no son aptas para el consumo animal o humano.

¿Cómo puedo mantener las patatas frescas?

Cuando salimos del supermercado solemos llevar las patatas en bolsas de plástico. Nada más llegar a casa debemos cambiarlas de lugar, ya que el plástico no ayuda precisamente a su conservación. Lo correcto es guardarlas en bolsas de rejilla o bolsas de tela oscura con agujeros para que los tubérculos puedan transpirar correctamente. El aire debe fluir para impedir que la patata se pudra antes de tiempo. Estamos ante una planta y, como tal, necesita respirar.

Por supuesto, la exposición a la luz del sol es un factor que debemos tener muy en cuenta. Así, si colocamos las patatas en un lugar con mucha luz, comenzarán a ponerse verdes y los glicósidos alcaloides empezarán a aparecer, lo que hará que puedan llegar a ser tóxicas. Por este motivo, lo ideal es guardarlas en un sitio oscuro, en el que no reciban luz directa.

En lo que se refiere a la temperatura. Si estos tubérculos se guardan en cualquier lugar de nuestra casa, con una temperatura ambiente de unos 25º C, comenzarán a oxidarse y a germinar. Si, por el contrario, los guardamos en la nevera, oscurecerán y perderán el almidón que tanto los caracteriza, lo que hará que sean demasiado dulces e impedirá que se frían con facilidad. Lo mejor es encontrar un lugar fresco, en torno a los 10º C, en tu despensa o cualquier sitio con similares características, preferiblemente alejadas de cualquier otro tipo de alimento. Es especialmente importante que no las guardemos con las cebollas, pues estas liberan un compuesto que puede afectar muy negativamente a la patata.

¿Y qué ocurre si he comprado mucha cantidad?

En el caso de que hayas adquirido muchas patatas, lo mejor es que cojas una caja grande de cartón. A continuación, fórrala por dentro con papel de periódico u otro similar. Introduce las patatas y esparce pimienta negra. Con esto conseguirás que los insectos no se coman tus patatas y se estropeen. Por último, coloca por encima más hojas de papel de periódico. Una vez hecho todo esto, traslada la caja a un lugar fresco y alejado de la luz directa, como hemos visto anteriormente.

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