En el mercado hemos podido encontrar con frecuencia panes con denominación “integral” que en realidad no lo son. Te estás preguntando cómo puede ser esto, pero así es: la inmensa mayoría de panes que has comprado como integrales son en realidad, panes fabricados con harina blanca en los que puedes detectar visualmente motitas más oscuras que son en realidad el salvado añadido, pero no están fabricados con el grano entero. Parecía que tras la nueva normativa del pan que entró en vigor el 1 de julio del pasado 2019 iba estar todo más claro, pero, aunque ha sido un gran paso, no he detectado que esté totalmente claro en la población.

- La población sigue guiándose simplemente por la nomenclatura “integral”, y muchos productos requieren de lectura de la letra pequeña, ya que muchos de estos panes tiene un porcentaje de harina blanca y otro de integral, por ejemplo “30% de harina integral”. Esto ya es un gran paso, ya que antes, directamente no teníamos esa información.

- Cuando vemos un pan más oscuro, automáticamente pensamos que es más saludable, y por ejemplo, la harina de centeno es más oscura, aunque no sea integral.

- La fermentación de estos panes de supermercado no es la más adecuada. Un pan, para que conserve sus propiedades saludables, requiere de una fermentación lenta, la tradicional de antaño. En algunas panaderías sí se puede encontrar pan de grano entero, de masa madre y fermentación lenta, ese sería el de elección.

Panes | iStock

Pero entonces, ¿engorda menos? Como adelantaba no, un pan integral tiene aproximadamente las mismas calorías que uno de harina blanca, pero sí es cierto que el impacto en nuestro organismo no es el mismo. Si es 100% integral (buscad esa indicación), es decir, cuyo primer ingrediente es “grano entero”, la respuesta glucémica y efecto en nuestra saciedad será mucho mejor, y eso es una gran ayuda dietética. Debéis leer también que no contenga más ingredientes que ese grano entero, levadura y algo de sal. Que no contenga azúcares añadidos ni aceites vegetales.

Mi consejo es que, si tienes un objetivo marcado de pérdida de grasa, el pan, ni el integral ni el blanco, será un buen aliado en tu alimentación. No significa que sea el alimento demoníaco que te hará engordar o frenar tu pérdida de grasa por sí mismo, pero sabemos que contribuye a que se consuman más calorías y él, por sí mismo, aporta gran cantidad de hidratos de carbono y pocos nutrientes interesante. Por lo tanto, con ese objetivo, recomiendo que no esté diariamente en nuestra dieta y, cuando decidamos un día consumir un poco, intentaremos que sea de buena calidad, integral de verdad y, a poder ser de fermentación lenta, de tu horno o panadería más cercana.