No todo vale

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Congela estos 7 alimentos y tendrás que tirarlos a la basura

La congelación es uno de los mejores métodos de conservación de alimentos. No os he descubierto América, ya lo sé. He dicho conservación, no esterilización, recordad que la congelación sólo mantiene las bacterias “a raya” y si congelamos algo repletito de bacterias, pues así seguirá en la descongelación.

Alimentos congelados
Alimentos congelados | iStock
Gemma del Caño (@farmagemma) | Madrid
| 22/01/2019

Es una pequeña pega que tiene la congelación. La otra es que no todos los productos que congelamos mantienen unas buenas características cuando los regeneramos después. No es que haya alimentos que no se puedan congelar; congelar se puede congelar todo, otra cosa es que al descongelarlo tengáis que tirarlo a la basura porque no hay quién lo coma.

Pensad lo que vamos a hacer en casa: enfriaremos lentamente un alimento hasta su congelación, desde la zona más externa a la interna. No es como la ultra congelación que hacemos en la industria. En ese caso, el alimento pasa de temperatura normal a -18ºC en un período muy breve de tiempo. Vamos, no le da ni tiempo a enterarse de lo que está pasando y así conseguimos que conserve íntegras sus propiedades.

Hay aspectos clave que nos marcarán que un alimento quede bien o no en la congelación. El agua es uno de ellos. Vamos a hacer que el agua en estado líquido pase a sólido lentamente, aumentará de volumen, se formarán cristales grandes y romperá todo lo que le pille cerca (en la ultracongelación es casi instantáneo y los cristales son pequeños).

En el caso de grandes cadenas de azúcares (almidón) se romperá la estructura que ya no recuperarán después.

De estos efectos no se libra ni la grasa, resulta que si tarda mucho en congelarse se puede enranciar y el sabor se verá afectado.

Podemos influir en estos factores disminuyendo el tiempo de congelación y consiguiendo que el alimento se congele lo antes posible. Lo único que tenemos en nuestra mano es disminuir el tamaño del alimento (pequeñas cantidades, planas y bien protegidas) y no acumulando demasiado en nuestro congelador para que enfríe en poco tiempo. Por ejemplo, si queréis congelar mantequilla, debe ser en trozos pequeños para evitar el enranciamiento.

Con esto ya os podéis imaginar algunos de los alimentos que tendréis que tirar a la basura cuando los descongeléis.

SALSAS

Su textura se debe a una mezcla de componentes que varían su estructura. Si congelamos, esa estructura se romperá y nos encontraremos con un líquido compuesto por diferentes fases separadas.

HUEVOS

No, no se pueden congelar… con su cáscara. En cambio, por separado sí que sería posible. Se puede congelar la clara de huevo (si sabéis qué hacer después con ella).

Alimentos congelados | iStock

FRUTA

La textura cambia, se junta que son alimentos con gran cantidad intrínseca de agua, azúcares… No quedan bien al descongelar. Los que mejor lo toleran son los frutos rojos, por eso os sonará haber visto bolsas de arándanos ultracongeladas. Si aún así preferís congelar, hacedlo con la fruta cortada en trozos pequeños y en bolsa. Esto también sirve para las verduras que vayáis a cocinar después. Por ejemplo, pimientos verdes o rojos para un sofrito, podéis cortarlo y ponerlo en bolsas. Quedan aún mejor si les dais un escaldado previo.

QUESO CURADO

Debido a la cantidad de grasa y proteínas presentes, la descongelación va a afectar al queso en la textura, probablemente se romperá más al partirlo y estará más seco. En alguna ocasión se puede buscar esto, así que elegís vosotros.

QUESO FRESCO

La cantidad de agua que tiene hará que al descongelar no pueda mantener su textura como esperas. Mejor no hacerlo.

PATATAS

Y cualquier alimento similar (batata, boniato). La patata tiene mucho almidón y al pobre no le sienta bien la congelación y la textura al descongelar será harinosa, sin sabor… Incluso sería recomendable quitar las patatas de los guisos que se vayan a congelar.

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Como ya os he dicho, la congelación sólo mantiene lo que ya tengamos. La solución para algo que lleva varios días refrigerando no es congelar porque tanto en el proceso de congelación como en el de descongelación, las bacterias estarán tan contentas. Lo mejor es cocinar el alimento para acabar con todas y congelar después. Este es el único caso en el que la importancia está en la seguridad alimentaria y no en la textura.

Ahora que ya tenéis la información, aprovechadlo para reducir el desperdicio alimentario y ahorrar tiempo y dinero.

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