Borussia Dortmund
Mikel Merino revela cómo se salvó del atentado contra el Dortmund: "Tengo suerte de estar vivo"
El campeón del mundo con España confiesa que cambió de asiento minutos antes de las explosiones que sacudieron el autobús y un enorme fragmento de metralla acabó incrustado en su reposacabezas.

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Mikel Merino ha desvelado uno de los episodios más estremecedores de su vida. El centrocampista del Arsenal y campeón del mundo con España en 2026 ha recordado cómo estuvo a punto de morir en el atentado contra el autobús del Borussia Dortmund en abril de 2017 y cómo una decisión aparentemente insignificante pudo salvarle la vida.
El futbolista navarro, que entonces tenía apenas 20 años, ha relatado lo sucedido en una carta publicada en 'The Players' Tribune' bajo el título 'A las personas que me llevaron en brazos', en la que también repasa los momentos más difíciles de su carrera.
"Creo que tengo un ángel de la guarda. De hecho, tengo suerte de estar vivo", confiesa Merino. El internacional español recuerda que, minutos antes de las explosiones, decidió cambiarse de asiento porque tenía las piernas agarrotadas. Aquel movimiento terminó siendo decisivo.
El asiento vacío que pudo salvarle la vida
El 11 de abril de 2017, el autobús del Borussia Dortmund se dirigía al estadio para disputar un partido de Champions League contra el Mónaco cuando tres artefactos explosivos detonaron a su paso.
"Miré hacia atrás y vi sangre en el suelo. Humo, gritos. Recuerdo estar en el hospital esa misma noche, esperando a Marc Bartra, que tenía la muñeca destrozada"
Las bombas, colocadas cerca de unos setos, contenían clavos metálicos y tenían un radio de alcance aproximado de 100 metros. El ataque provocó heridas al futbolista español Marc Bartra, que tuvo que ser hospitalizado, y a un agente de policía que sufrió lesiones que le impidieron volver a trabajar.
Merino recuerda perfectamente aquellos segundos de terror. "Seguramente mucha gente joven ni se cree que pasara, o lo grave que fue, pero nos marcó a todos. Hubo un ruido ensordecedor y luego recuerdo que el autobús casi vuelca. Miré hacia atrás y vi sangre en el suelo. Humo, gritos. Recuerdo estar en el hospital esa misma noche, esperando a Marc Bartra, que tenía la muñeca destrozada".
Pero lo más impactante llegó al día siguiente, cuando descubrió dónde había terminado uno de los fragmentos de metralla: "Al día siguiente, alguien me contó que un trozo enorme de metralla había quedado incrustado en el reposacabezas del asiento situado junto al de Marc Bartra. Mi sitio de siempre. Ese día, ese asiento estaba vacío... Sentía las piernas un poco agarrotadas y, como los asientos de la parte delantera se podían reclinar, me senté allí; puede que eso me salvara la vida. Así que sí, creo firmemente que las cosas suceden por una razón", desveló.
Un atentado para ganar dinero en bolsa
El responsable del ataque fue Sergej Wenergold, quien había colocado tres explosivos de fabricación casera en las inmediaciones del recorrido del autobús del equipo alemán. El hombre fue acusado de 28 delitos de intento de asesinato y condenado a 14 años de prisión.
Durante el juicio aseguró que no pretendía matar a nadie y explicó que su objetivo era obtener beneficios económicos apostando por una caída de las acciones del Borussia Dortmund en bolsa.
El atentado dejó una profunda huella en los integrantes de aquella plantilla, entre ellos un joven Mikel Merino que ahora reconoce lo cerca que estuvo de sufrir consecuencias fatales.
La lesión que casi le deja sin Mundial
El futbolista del Arsenal también ha aprovechado su carta para recordar otro de los momentos más duros de su carrera: la lesión que estuvo a punto de impedirle disputar el Mundial de 2026. El pasado febrero, cuando España preparaba la cita mundialista y el Arsenal peleaba por la Premier League, Merino recibió un diagnóstico devastador.
"El pasado febrero me tocó ver el PowerPoint más deprimente de mi vida. Estaba en un despacho de la ciudad deportiva, con una bota ortopédica. El doctor del club y el jefe de fisios iban pasando diapositiva a diapositiva. "Como se ve en esta imagen, es una fractura de estrés en el pie derecho…"... Estábamos peleando la Premier. El Mundial estaba a la vuelta de la esquina. Mi mujer estaba embarazada. Yo pensaba: Vale, lo pillo. ¿Cuánto tiempo? El doctor me dijo: "Seis meses". Me quedé tan en shock que ni siquiera estaba triste. Hice cuentas mentalmente. Para el Mundial quedaban cuatro meses. Le dije: "¿¿¿Estás seguro???" Y él: "Mikel, lo siento. Es imposible".", relata.
La noticia suponía un golpe especialmente duro para el centrocampista, que veía peligrar su participación en uno de los grandes objetivos de su carrera.
"Ahí fue cuando me derrumbé"
Merino explica que inicialmente recibió el diagnóstico sin apenas reaccionar, incapaz de asimilar que los plazos de recuperación parecían incompatibles con su presencia en el Mundial.
Sin embargo, todo cambió cuando llegó a casa y tuvo que contarle la noticia a su mujer. "Conduje hasta casa en silencio", recuerda. "Cuando le conté a mi mujer, Lola, lo que había dicho el doctor, ahí fue cuando me derrumbé. La cabeza ya lo había entendido, pero el corazón necesitaba que lo dijera en voz alta".
El futbolista reconoce que atravesó entonces uno de los periodos más difíciles de su vida: "Los días siguientes fueron de los más duros de mi vida. Lo primero que pensé fue: No me puedo creer que me vaya a perder otro... Cuando se despejó un poco la niebla, pensé: Espera, esto tiene que haber pasado por algo", reconoce.
Campeón del mundo
Pese a aquel pronóstico inicial, Merino consiguió recuperarse a tiempo para disputar el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. El centrocampista terminó siendo una pieza importante en la conquista de la segunda Copa del Mundo de España, culminando una recuperación que meses antes parecía imposible.
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