La positividad del colorido de México ha explotado en los monos elásticos, las capas, los maxicorsés y los vestidos con voluminosas faldas de vuelo en estampados caleidoscópicos. El culto a las vírgenes y a los muertos propio de la cultura mexicana también se ha reflejado en las prendas en las que se distinguen entremezcladas imágenes de la virgen de Guadalupe y esqueletos.

Hansen ha dado su toque punk al estampado tropical -inspirado de nuevo en los paisajes méxicanos- que ya ha sido tendencia este verano y que probablemente volveremos a ver el año que viene. Las frutas también se han trasladado a las joyas elaboradas en metacriláto.

Para terminar han entrado en escena las guerreras mayas que vestían sencillos bodies y monos negros para dejar todo el proteagonismo a los complementos: collares y armaduras doradas, obra de la joyera Patricia Nicolás.