¿Invertir? Tú puedes

¿Ahorrar o invertir?, la clave está en saber para qué necesitas tu dinero

Ahorrar e invertir son dos conceptos que escuchamos a menudo cuando hablamos de dinero. Y es que muchas veces nos surgen las mismas dudas: ¿qué debería hacer primero?, ¿cuánto debería ahorrar?, ¿cuándo debería empezar a invertir?, ¿lo estoy haciendo bien?

¿Ahorrar o invertir?, la clave está en saber para qué necesitas tu dinero

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Ahorrar o invertir no dos decisiones que compiten entre sí. Son dos formas diferentes de gestionar nuestro dinero y cada una de ellas tiene su momento y su sentido.

Por ello, quizá la pregunta que podemos hacernos es: ¿para qué quiero el dinero y cuándo voy a necesitarlo?

Lo primero: guarda lo necesario para imprevistos

Antes de pensar en hacer crecer nuestro dinero, hay una cantidad que conviene tener apartada y disponible: el colchón de emergencia.

La idea es sencilla. Se trata de contar con un dinero reservado para hacer frente a situaciones que no podemos prever: quedarnos sin ingresos, una avería importante, un gasto inesperado o cualquier otro imprevisto que pueda poner a prueba nuestra previsión.

No es dinero para las vacaciones o para darnos un capricho. Es ese dinero que esperamos no tener que utilizar, pero que necesitamos cuando las cosas se complican.

¿Y cuánto debería ser? No hay una cifra universal que sirva para todo el mundo. Para ING un colchón de emergencia es el equivalente a entre tres y doce meses de gastos habituales teniendo en cuenta la situación personal que tengamos, cuáles son nuestros ingresos o la facilidad para recuperar esos ingresos en caso de que dejemos de percibirlos. Por ejemplo, si tienes una familia numerosa y toda la familia depende de los ingresos de tu salario, seguramente quieras tener una cifra más cercana a doce meses de gastos habituales, para tener margen en caso de perder el trabajo.

La cifra puede cambiar. Lo importante es entender su función: ese dinero está ahí para darnos tranquilidad, no para buscar la máxima rentabilidad.

¿Qué diferencia hay entre ahorrar e invertir?

Ahorrar es reservar un dinero para utilizarlo más adelante. Invertir es destinar una cantidad de dinero que no necesitamos a corto plazo con el objetivo de que pueda generar una rentabilidad.

Cuando ahorramos, buscamos tener el dinero disponible cuando lo necesitemos. Una cuenta de ahorro, por ejemplo, permite mantener ese dinero separado de los gastos habituales y poder disponer de él ante un imprevisto. O tenerlo reservado para un gasto que prevemos en el corto plazo.

En cambio, cuando invertimos, nuestra intención es que ese dinero pueda crecer con el tiempo, pero a cambio tendremos que aceptar que su valor puede subir y bajar y que existe un riesgo mayor a cuando simplemente mantenemos el dinero disponible en la cuenta.

Hay una regla sencilla que puede ayudarnos a tomar una decisión: si vas a necesitar ese dinero pronto, ahorrar tiene más sentido; si no lo necesitas a corto plazo, puedes plantearte invertirlo.

¿Qué diferencia hay entre ahorrar e invertir?

Imaginemos que ya tenemos nuestro colchón de emergencia cubierto y, además, hemos conseguido reunir algo de dinero que no tenemos previsto utilizar a corto plazo.

Podemos seguir acumulándolo. Pero también podemos conseguir que ese dinero tenga otra función.

Porque mantener todo nuestro dinero ahorrado tiene una ventaja evidente: sabemos dónde está y podemos disponer de él sin riesgo de que disminuya. Pero también tiene un inconveniente: si ese dinero permanece mucho tiempo sin generarnos una rentabilidad, la inflación puede ir reduciendo su poder adquisitivo.

En otras palabras, podemos seguir teniendo la misma cantidad de dinero, pero ese dinero puede comprar menos cosas con el paso del tiempo. Y aquí es donde la inversión empieza a tener sentido.

Antes de invertir conviene hacerse algunas preguntas

Dar el paso no consiste simplemente en sacar el dinero de la cuenta y colocarlo en cualquier producto.

Antes es importante preguntarse: ¿para qué estoy invirtiendo?, ¿cuándo voy a necesitar ese dinero?, ¿qué nivel de riesgo estoy dispuesto a asumir?

Además, no todas las inversiones funcionan de la misma manera ni tienen el mismo nivel de riesgo. La diversificación (repartir el dinero entre diferentes mercados, activos o productos), es una de las estrategias utilizadas para tratar de contener parte de esos riesgos. ING también destaca la importancia del horizonte temporal: pensar a largo plazo puede ayudar a mitigar el impacto de las fluctuaciones de los mercados.

Podemos conseguir que nuestro dinero tenga otra función
Podemos conseguir que nuestro dinero tenga otra función | ING

¿Necesito tener mucho dinero para empezar a invertir?

Una idea bastante extendida es que invertir es algo que solo pueden hacer quienes tienen mucho dinero. Pero hoy existen opciones que permiten empezar con cantidades pequeñas. Así que no es necesario disponer de miles de euros para comenzar a invertir: existen opciones adaptadas a diferentes bolsillos y perfiles.

Empezar con pequeñas cantidades puede ayudar a familiarizarse con el funcionamiento de la inversión y entender cómo funciona y adquirir el hábito de hacer aportaciones periódicas.

¿Y si cada mes puedo ahorrar un poco?

Una vez cubierto el colchón de emergencia, podemos plantearnos qué parte de lo que conseguimos ahorrar cada mes necesitamos tener disponible y qué parte podemos destinar a invertir.

Lo importante es que la inversión no compita con los gastos básicos ni con el dinero que sabemos que vamos a necesitar a corto plazo.

Entonces, ¿ahorrar o invertir?

Para ING, la mejor respuesta es las dos cosas. Una parte de nuestro dinero puede estar destinada a los gastos del día a día y, la otra, a ese colchón que nos permite afrontar los imprevistos.

Y, una vez tengamos cubiertas las necesidades de liquidez y contemos con un dinero que sabemos que no vamos a necesitar durante un tiempo, ya podemos plantearnos invertirlo, pensando en el largo plazo.

Y ahora, te invitamos a revisar cuánto dinero tienes disponible y preguntarte tres cosas:

• ¿Cuáles son mis gastos esenciales al mes?

• ¿Cuántos meses podría cubrirlos si de repente dejara de tener ingresos?

• ¿Qué parte de mi dinero sé que no voy a necesitar a corto plazo?

La primera te ayudará a calcular tu colchón de emergencia. La segunda a evaluar si ya has llegado a la cantidad que deberías tener reservada para emergencias. La tercera puede servirte para descubrir si puedes plantearte invertir.

Y es que invertir no tiene que significar dejar de ahorrar.

Por ello, ING pone en marcha ¿Invertir? Tú puedes, una iniciativa para acercar la inversión de una forma fácil. Porque tomar decisiones como la invertir o ahorrar pueden parecer complejas hasta que se explican sin tecnicismos, a nuestro ritmo, y con las dudas que todos podemos tener.

Más información en la web de ING. (Broker Online NARANJA - Get Europe Invested)

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