LOS INGRESOS SE DESTINARÁN A COMBATIR LA OBESIDAD

LOS INGRESOS SE DESTINARÁN A COMBATIR LA OBESIDAD

Hungría castiga la comida basura con un impuesto especial

Los productos de elevado impacto calórico llevarán un recargo de 0,37 céntimos cuya recaudación se destinará al sistema de salud. Otros países como Finlandia, Dinamarca o Rumanía ya estudian aplicar la misma tasa.

Hungría sube los impuestos a la comida basura
La obesidad afecta a un 18,8% de la población húngara | Agencias

Desde el 1 de septiembre, Hungría aplica una tasa especial a los alimentos con alto contenido en glucosa, sal y grasas en general.

Mientras que media Europa habla de subirle los impuestos a los ricos, el país de Europa del Este ha iniciado una "lucha hostil" contra las grasas saturadas, los azúcares añadidos y el alto contenido en sal. La tasa húngara contra toda comida basura consiste en un recargo de 37 céntimos de euro por producto y también supondrá incrementos notables en los refrescos y en el alcohol.

El Gobierno de Hungría, que ha recibido numerosas críticas por lo que supone de impacto sobre el consumo, prevé recaudar unos 70 millones de euros al año.

Básicamente, los ingresos se destinarán a combatir enfermedades relacionadas con la obesidad, que en el país húngaro afecta a un 18,8% de la población, tres puntos porcentuales por encima de la media europea.

"Aquellos que llevan un vida poca saludable tendrán que aportar más", ha dicho el primer ministro húngaro, Viktor Orban, en unas declaraciones recogidas por Spiegel. No en vano, el déficit sanitario en su país es de más de 370 millones, con lo que este nuevo impueso vendría a tapar algunos huecos presupuestarios.

Lo que ocurra en Hungría con el impacto de este impuesto puede extenderse al resto del continente. Dinamarca, por ejemplo, ya grava a los refrescos y a los caramelos y fue el primero en penalizar la presencia de las grasas saturadas que luego adoptaron en Austria y Suiza.

Finlandia, que admite seguir los pasos de los daneses, también le declaró la guerra a las bebidas y comidas azucaradas y ahora advierte que un nuevo recargo a las grasas es un paso lógico. Una idea que ya ha calado en Rumanía, país que podría ser el siguiente en atascar el colesterol desde el mismo precio de venta al público.

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