De sospechoso a víctima

Escrita por Harry y Jack Williams ('The Missing'), la primera temporada de 'Liar' nos mostraba a una pareja ilusionada al inicio de su relación. Poco sabía el espectador de ninguno de los dos y con esta falta de información jugaron los guionistas. Ioan Gruffudd (el elegante inmortal de 'Forever') era aquí Andrew, un seductor cirujano, viudo con un hijo adolescente. Mosqueaba que fuera tan perfecto, pero también teníamos ganas de que Laura, interpretada por Joanne Froggatt (la criada violada de 'Downton Abbey'), una profesora recién separada de su novio (Tom, policía), rehiciera su vida con alguien que le hiciera feliz. Recordemos que Tom le había sido infiel con su propia hermana Katy. Todo quedaba en casa: la enfermera Katy trabajaba con Andrew y Laura era la profesora del hijo de Andrew. Vamos, que todos se conocían llegado el caso de que esto fuera necesario. Que lo fue.

Todo parecía ir sobre ruedas hasta que Laura creía que Andrew había abusado de ella tras drogarla, lo que originaba un sinfín de preguntas, tanto hacía él como hacía ella. ¿Era Andrew un falso culpable o lo que contaba Laura sobre él era cierto? En un inicio, en el que no había pruebas contundentes, uno llegaba a dudar de la propia Laura, una mujer con cambios de temperamento debidos a la medicación que tomaba. Además Laura metía la pata al acusar a Andrew de haberla violado en redes sociales y al intentar tomarse la justicia por su mano, llegando a drogarle y secuestrarle.

Pero en pocos episodios descubríamos que Andrew, tan gentleman y discreto él, escondía a un depredador en serie, que grababa sus numerosas violaciones (al menos 16), capaz de llevar una doble vida sin que nadie (ni sus propias víctimas) sospecharan de él. Incluso se llegó a pensar que mintió al decir que se había quedado viudo porque su mujer se suicidó: ¿podría haberla matado en realidad? Laura se hacía con las cintas que entregaba a la policía y se sentía liberada al fin. Ella decía la verdad y a él lo encerrarían. Pero en el último episodio, Andrew aparecía muerto flotando en el agua, en la zona en la que Laura hacía piragua cada mañana. El anzuelo para la segunda temporada ya estaba echado: ¿quién había matado a Andrew?

De víctima a sospechosa

La segunda temporada nos muestra a una Laura feliz con su nueva pareja, Ian. Ha rehecho su vida y se ha olvidado de su peor pesadilla hasta que aparece el cadáver de Andrew. La principal sospechosa ahora es ella, no solo porque fue la persona que lo acorraló y destapó sus crímenes, también porque algunas pruebas la incriminan directamente. El espectador sabe que ella no lo hizo o, al menos, que dichas pistas son falsas. Hay alguien que ha asesinado a Andrew y usa a Laura como cabeza de turco. Pero, ¿quién?

Los sospechosos son muchos y aquí radica la gracia de esta segunda temporada que da abundantes saltos en el tiempo (a veces, un poco confusos) para mostrarnos qué hizo Andrew hasta que lo asesinaron (y que no vimos en la primera entrega). Así que sí, esto no es 'Homeland', y Ioan Gruffudd reaparece aunque lo haga en el pasado. Como en una novela de Agatha Christie hay que descubrir qué le ocurrió, quiénes le querían borrar del mapa. La policía lo tiene complicado,

pues hay 16 mujeres violadas y grabadas a las que no les importaría verlo muerto (no creo que de tiempo a analizar cada uno de los casos, pero ya en el primer episodio vemos alguno). También los familiares de Laura, su ex marido policía, incluso Ian su nuevo novio que conoce toda la historia (y tiene antecedentes violentos). Luego está la última mujer que asaltó, la policía lesbiana y embarazada, cuya esposa es militar. Pero podría haber sido cualquiera con algún otro motivo y eso es lo que van mostrando los flashbacks, cómo Andrew fue ayudado por varios amigos y logró escapar de la policía que fue en su busca al recibir las cintas. En la lista, podría estar incluso su propio hijo adolescente, que confiaba en su padre y podría haberse enfrentado a él.

En la primera temporada, 'Liar' fue una serie que empoderaba a la mujer, que hablaba de aquellas víctimas de violación que no se avergonzaban de hacerlo público porque eran de gran ayuda y de la necesidad de que hubiese más mujeres guerreras que sirvieran de altavoz de las grandes injusticias. En la segunda temporada, un nuevo personaje viene a desmontar el tinglado de aparente permisividad, al menos, los flashbacks muestran la ineficacia de un policía en la captura de Andrew. Una mujer detective (Katherine Kelly), que masca chicles de nicotina y va de sobrada, impondrá sus propios métodos en la investigación. Mi principal duda como espectadora es mi propio interés ante la nueva trama: ¿qué me importa más, que una policía atrape al asesino de un depredador sexual en serie o que esa cantidad de tiempo y dinero la invierta en proteger a posibles víctimas de abuso sexual? Espero que haya un giro de esos que quite el hipo que me haga olvidar que me interesa más lo segundo.