1. 'El príncipe de Bel Air' (1990-1996)

La simpatía de un rapero llamado Will Smith, que tenía solo 21 años y que parecía interpretarse a sí mismo, convirtió 'El príncipe de Bel Air' en un exitazo en España en su emisión en Antena 3. Aquel chaval de la calle nacido en Filadelfia –tanto en la realidad como en la ficción– se coló en nuestras vidas como si fuera ese amigo rebelde y divertido que a todos nos hubiera gustado tener. Llegaba a la mansión de sus tíos en Los Ángeles dispuesto a romper las reglas y a demostrar que las buenas intenciones y el ser uno mismo abrían muchas otras puertas más allá del dinero. Quedará para la posteridad el baile a ritmo de Tom Jones de su primo Carlton, el recurrente chiste por el cambio de la actriz que interpretó a la tía Vivian y Geoffrey, el mayordomo flemático que pasó de odiar al intruso a quererlo como si fuera el hijo que nunca tuvo.

2. 'Sensación de vivir' (1990-2000)

El todopoderoso Aaron Spelling –cuyas populares series 'Vacaciones en el mar' y 'Dinastía' habían finalizado a finales de los 80–, se alió con Darren Star (que una década después firmaría 'Sexo en Nueva York') para contar las vivencias de los recién llegados gemelos Brenda y Brandon desde Minesota a la exclusiva Beverly Hills. Allí se harán amigos de un grupo de adolescentes adinerados –incluida Tori Spelling, hija del productor–, pero (obviamente) con muchísimos problemas propios de la edad. 'Sensación de vivir' convirtió a sus protagonistas en auténticos ídolos juveniles y aumentó su universo gracias a 'Melrose Place' (1992-1999), en la que los jóvenes eran un poco más mayores y compartían patio de vecinos en la zona residencial de Los Ángeles que daba nombre a la serie. En 2008 se intentó resucitar la franquicia con 'Sensación de vivir: La nueva generación' y, contra todo pronóstico, en 2019, el elenco original (excepto Luke Perry) protagonizó 'BH90210', en la que se interpretan a sí mismos imaginando lo que sería el reencuentro televisivo.

3. 'Twin Peaks' (1990-1991)

David Lynch se tiró a la piscina del surrealismo y dio un salto mortal televisivo con el asesinato más comentado de todos los tiempos, el de la joven Laura Palmer. Lo que hizo el director fue aglutinar en un pequeño pueblo, el de Twin Peaks, todo su universo absurdo y siniestro, ese que ya había adelantado en películas como ‘Terciopelo azul’, de donde rescató a Kyle MacLachlan, en el que sería su papel más emblemático, el del agente Cooper, el detective que llegaba a la pequeña comunidad para enfrentarse a un ser diabólico. “¿Quién mató a Laura Palmer?” fue solo el inicio de lo que se nos vendría encima, con subtramas cada vez más locas (o geniales) y personajes ya icónicos. Duró dos temporadas, continuó con una precuela en forma de película –con la que el director intentó rellenar algunos vacíos inexplicables– y se atrevió a resucitarla en 2017, con el elenco casi al completo, liándola aún más, con un final que bien podría haber continuado la historia en un universo paralelo.

4. 'Doctor en Alaska' (1990-1995)

La idea que funcionó a las mil maravillas con ‘Doctor en Alaska’ se ha replicado posteriormente en otras ficciones. Un personaje (en este caso un médico judío recién licenciado) sale de su zona de confort (la sofisticada Nueva York) y viaja a un entorno que le resulta desconocido (el inhóspito pueblo de Cicely en Alaska), donde debe comenzar de cero. Al crecimiento personal fruto de la inevitable adaptación se unió en la serie la tensión sexual no resuelta con la casera, un buen puñado de personajes a cada cual más pintoresco (desde los indígenas al locutor de radio y "filósofo" interpretado por un John Corbett pre-'Sexo en Nueva York') y un visionario mensaje en pro de la naturaleza y de la vida sencilla. La serie aguantó seis temporadas hasta la marcha de su protagonista Rob Morrow, que fue sustituido por otro doctor, lo que aceleraría su cancelación.

5. 'Blossom' (1990-1995)

Antes de interpretar a la inteligente novia de Sheldon en 'The Big Bang Theory', Mayim Bialik ya se había enamorado de otro actor de la popular sitcom: Johnny Galecki (Leonard). Fue en 'Blossom', serie en la que también sufrió los reproches de unos personajes poco convencionales. Con un padre soltero (abandonado por su mujer) y dos hermanos varones –uno ex adicto y el otro, un deportista bastante lelo–, Blossom añoraba una vida más tradicional, sintiéndose no solo incomprendida sino ajena a los enredos que vivían los hombres de su vida. La madurez de su personaje se evidenciaba aún más por la torpeza de sus familiares, especialmente con el personaje de Joey Lawrence, el hermano tonto, que fue ganando peso en la serie a medida que el actor triunfaba en su carrera como cantante (lo más conocido que ha hecho después ha sido 'Melissa y Joey' junto a Melissa Joan Hart). La sensatez del protagonista se usó también diez años después en 'Malcolm', aunque en el caso de Blossom pudiera llegar a caer bastante peor por sus constantes impertinencias.

6. 'Ley y orden' (1990-2010)

Novedosa en su momento, 'Ley y orden' unió en sus trepidantes episodios el género policiaco y el judicial, mostrando, en su inicio, el caso a tratar desde el punto de vista de los detectives –con la investigación y la detención de los sospechosos– y, en su segunda mitad, desde el lado de los abogados –con los fiscales elaborando la acusación y presentándola en los tribunales–. No solo logró aguantar la friolera de 20 temporadas, sino que, además, su éxito propició que surgieran dos nuevas franquicias, como fueron 'Ley y orden: acción criminal' (2001-2011), que incidía más en el perfil del detenido, y, sobre todo, 'Ley y orden: Unidad de Víctimas Especiales' (1999), que, con sus delitos de carácter sexual o de género ya ha superado en entregas a la serie original. Gracias a esta ficción, que emite su temporada 21 este año, su protagonista, Mariska Hargitay, siempre logra situarse entre las actrices mejor pagadas de la televisión.

7. 'Parker Lewis nunca pierde' (1990-1993)

A rebufo de series como 'Salvados por la campana', que se había estrenado un año antes, surgió esta comedia surrealista (en la línea de lo que luego sería 'Scrubs') ambientada también en un instituto con un protagonista que podía recordar al Ferris Bueller (Matthew Broderick) del filme de John Hughes 'Todo en un día' (1986). De hecho, ese mismo año (1990) se estrenó la mediocre adaptación televisiva 'Ferris Bueller', que se llamó en España 'Un chico listo', y tuvo peores críticas que 'Parker Lewis nunca pierde'. La serie aguantó solo tres temporadas en parte al éxito de 'Sensación de vivir' que empujó a los guionistas a rebajar el tono hilarante (marca de la cosa) por tramas más convencionales y, por lo tanto, menos originales. Para el recuerdo quedan los guiños a los años 90, el gigantón de Larry Kubiac (muy querido por los fans) y el cameo del director Robert Zemeckis (al que llaman irónicamente Steven Spielberg).

8. 'Búscate la vida' (1990-1992)

Divertidísima, 'Búscate la vida' le dio el protagonismo a un treinteañero loser que, a pesar de su edad, trabajaba de repartidor de periódicos y vivía gorroneando a sus padres, que siempre llevaban pijama (según el creador y protagonista Chris Elliott porque quería que su padre –también en la vida real, Bob Elliott– estuviera lo más cómodo posible). Fue de las ficciones más transgresoras del momento, con Elliott convertido en cómico de culto al interpretar a un Peter Pan en bicicleta algo psicótico, que se metía en mil líos, a cada cual más absurdo. Con él no había medias tintas: o te chiflaban sus ocurrencias o te acababan por agotar. La serie solo aguantó un par de temporadas, pero fue dinamita pura. Reseñable es el episodio del extraterrestre en el que se parodia a 'ET' y las sucesivas muertes del protagonista, que siempre resucitaba sin saber muy bien cómo ni por qué.

9. 'Mr. Bean' (1990-1995)

De niños encerrados en cuerpos de adulto también sabe mucho el británico Rowan Atkinson que se sacó de la manga a Mr. Bean, un tipo egocéntrico y gruñón, que se movía en un Mini verde acompañado siempre por un oso de peluche. El mayor acierto de esta excéntrica propuesta fue mostrar una serie de situaciones cotidianas desde la perspectiva de alguien que las vive por primera vez, que se equivoca, que parece no conocer las normas sociales, pero que acaba por resolver el problema sin pretenderlo. Mr. Bean causa estragos allá por donde va, solo le falta decir: "¿He sido yo?", como el hiperactivo Urkel de 'Cosas de casa', pero es aún peor que este, pues no es consciente de sus meteduras de pata. Conocido por 'La víbora negra', Atkinson se haría mundialmente famoso como Mr. Bean, gracias a un humor blanco y asequible, creado a bases de sucesivos sketches en la misma línea que el 'Flying Circus' de los Monty Python. Le siguieron la serie de dibujos animados, un par de películas y 'Handy Bean' (2018-2019), una serie de vídeos donde Mr. Bean demuestra sus habilidades como cocinero.

10. 'Parenthood' (1990-1991)

Antes de que nos bombardeasen con remakes, reboots y revivals, a falta de ideas más originales, la década de los 90 también comenzó con la adaptación televisiva de la película homónima del por entonces afamado Ron Howard, que había estrenado un año antes 'Parenthood', con Steve Martin, que en España pasó a llamarse 'Dulce hogar… ¡a veces!' para dejar claro que era una comedia familiar. La familia de Gil Buckman y las de sus dos hermanas no funcionaron tan bien en la pequeña pantalla, de hecho solo aguantó una temporada, aunque quedarán para la posteridad las apariciones de David Arquette (antes de ser el poli torpe de la saga 'Scream'); el ya por entonces divertido Ed Begley Jr., como el patriarca, y algunos actores novatos interpretando a los hijos, como Thora Birch y, atención, Leonardo DiCaprio, que solo tenía 15 años. En 2010, se estrenó una nueva 'Parenthood' que aguantó cinco años con Peter Krause y Lauren Graham a la cabeza.

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