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Nefes contiene el aliento de los telespectadores en 'Fugitiva'

Nefes llegó a nuestra vida al mismo tiempo que entraba como un huracán en casa de los Kaleli. Ahora, meses después, con el final de la segunda temporada de 'Fugitiva', llega el momento de hacer balance y comparar a aquella Nefes que encontró en el maletero de un coche su particular puerta a la libertad y la Nefes actual. Mucho ha evolucionado esta mujer valiente, luchadora y decidida, pero lo que no ha cambiado es que sigue provocando que los seguidores contengamos el aliento ansiando que logre un poco de paz.

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Nefes no se calla

Desde el primer momento fuimos testigos del infierno que vivió Nefes (Irem Helvacioğlu) durante su "relación" con Vedat. Fuimos testigos de su miedo, de su pánico, de su dolor (físico y emocional), de su angustia, de su desesperación.

Y también fuimos testigos de su lucha por dejar toda esa negatividad en el pasado. Vimos como día a día luchaba contra el monstruo que la atormentaba, contra los recuerdos que le impedían dormir, contra las heridas que le dificultaban seguir adelante.

Sin embargo, Nefes ha sido, es y será una mujer fuerte. Consiguió huir de su jaula de oro y consiguió que las heridas cicatrizasen. Ahora es una mujer felizmente casada con el hombre que ama y espera ilusionada la llegada de un nuevo bebé.

A priori, la luz ha llegado a la vida de Nefes. Todos los elementos parecen haberse alineado para dejar muy atrás las sombras y la oscuridad.

Pero la vida de Nefes nunca ha sido fácil y ahora tampoco. Aún queda un último fleco suelto que impide que el ciervo peludo azul pueda ser plenamente feliz. Y ese cabo sin atar es el omnipresente juicio social. Nefes fue una víctima de Vedat y ahora, que se ha librado de su victimario, sigue sufriendo a costa de una sociedad que prefiere criticarla a arroparla, que opta por mirarla de reojo con desdén en vez de admirarla por salir adelante.

No es una situación agradable, pero a la nueva Nefes le sobra gallardía para enfrentar las habladurías. Es más, la nueva Nefes tiene la suficiente fortaleza moral como para ser guía para otras mujeres que sufren lo que ella sufrió. La nueva Nefes ya no solo no baja la cabeza, sino que pone la cara para defender a otras víctimas. La nueva Nefes es el aliento que alienta a otros a salir de sus particulares pesadillas.

La duda está en saber el precio que tendrá que pagar por ese nuevo papel. ¿Hasta dónde podrá llegar? ¿Conseguirá implementar su caso como ejemplo a seguir y ayuda a otras mujeres a salir del túnel del maltrato?

El temperamental Tigre del mar

Nefes ha tenido que realizar un intenso y complejo proceso de recuperación física, mental y emocional, un camino tortuoso en el que siempre ha tenido el brazo de Tahir (Ulaş Tuna Astepe) como punto de apoyo.

Porque desde el mismo instante en que Tahir abrió el maletero de su coche y descubrió el peculiar equipaje que había traído de Estambul, ha estado al lado de Nefes. Siempre. Sin dudas. Sin titubeos. Sin condiciones.

Tahir fue el perfecto guardaespaldas cuando Vedat se plantó en Trebisonda con todo un ejército para "recuperar" a su familia. Tahir fue la perfecta figura paternal que ha conseguido que Yigit sepa el significado real de la palabra "padre". Tahir fue el perfecto príncipe azul que enamoró a Nefes sin amenazas, sin golpes, sin torturas.

Pero la gran fortaleza de Tahir es también su mayor debilidad. Tahir es el héroe en toda situación y circunstancia. Siempre está dispuesto a defender a las víctimas sea cual sea el daño que sufran. Pero esa valentía va acompañada de un exceso de impulsividad.

Tahir primero piensa en salvar a los oprimidos y después evalúa las consecuencias. Hasta ahora ha conseguido esquivar todas las consecuencias negativas de sus actos heroicos, pero ¿hasta cuándo le durará su buena suerte? ¿Llegará el día en que ni Ali ni Fikret puedan ayudarlo?

Adiós Vedat, hola Genco

Sin duda entre lo más destacado de esta segunda temporada está el adiós de Vedat, uno de los grandes protagonistas de esta historia. No hay calificativos negativos suficientes para describir a este personaje que siempre era capaz de superar las peores expectativas imaginables. Cuando creíamos que Vedat ya estaba derrotado, que había quemado todas sus naves, de repente, sin saber cómo se sacaba un as de la manga y volvía a provocar la angustia de Nefes, las lágrimas de Yigit y la ira de Tahir.

Quizá por la fuerza de ese personaje, por su poderosa presencia, por la continua inquietud que causaba, por el rechazo que generaba, por la constante ansiedad que provocaba el no saber cuál sería su maquiavélico y malévolo siguiente paso, nos creó cierta sensación de orfandad su desaparición.

Es interesante comprobar cómo un personaje tan odiado y denostado puede llegar a ser tan imprescindible. Todos odiábamos a Vedat, todos queríamos que desapareciera de la vida de Nefes y su nueva familia, pero el disparo de Fikret nos aturdió casi tanto a nosotros como a Tahir.

¿Por qué? Quizá porque queríamos ver la derrota definitiva de Vedat. Porque queríamos que fuera testigo privilegiado de la sonrisa de Yigit llamando papá a Tahir. Porque queríamos que le reconcomiera la rabia de ver a Nefes convertida en la mujer de Tahir. Porque queríamos ver cómo los vecinos de Trebisonda y alrededores lo señalaban con el dedo por ser un psicópata maltratador. Porque queríamos aplaudir cuando Ali lo encerrara en un calabozo y tirara la llave a Mar Negro.

Al final, al menos, nos queda el consuelo de que Vedat ya solo es un mal recuerdo en la vida de Nefes y Yigit, que el ciervo peludo azul y el lobito consiguieron librarse para siempre del monstruo.

Sin embargo, los Kaleli parecen destinados a tener contados, reducidos y limitados momentos de alegría. Cuando no habían terminado de celebrar el anuncio de la llegada de un nuevo miembro al clan, irrumpe en escena Genco, que, salvando todas las distancias y comparaciones, parece empeñado en convertir a Vedat en un angelito a su lado.

Vedat, dentro de su crueldad, actuaba por "amor". Obviamente por una concepción totalmente equivocada y tergiversada de lo que significa ese concepto, pero Genco ni siquiera tiene el eximente de un trauma infantil provocado por una evidente carencia de afecto.

Genco hace el mal por puro egoísmo, por pura soberbia, por puro egocentrismo, por pura ambición. Genco quiere tener el monopolio del control y no admite que otros puedan entorpecer su camino.

Ya hemos descubierto por las malas que Genco tiene una incapacidad manifiesta para sentir empatía, pero ¿hasta dónde es capaz de llegar? ¿Hemos visto ya su peor cara o aún nos queda más por descubrir? ¿Se podrá aplicar a Genco y Vedat el dicho de que “otro vendrá que bueno te hará?

Los Kaleli unidos ¿jamás serán vencidos?

Y como ayuda moral, emocional, económica, logística, sentimental y demás apoyos habidos y por haber para Nefes y Tahir están los Kaleli. Esta temporada no ha sido fácil para la familia. Han sido varios los momentos en que ha estado a punto de fracturarse y ese es precisamente el gran punto débil de los Kaleli: la fragmentación.

Cada vez que los Kaleli están fuertes, unidos, sólidos, firmes, nada ni nadie puede con ellos. Sin embargo, cuando alguno de los elementos que forman ese conjunto perfecto se dispersa, los problemas se multiplican.

Sucedió cuando Saniye convirtió a Nefes en el objetivo continuo y constante de todos sus ataques verbales convirtiendo a su nuera en la causante de todos los males que aquejaban a la familia Kaleli.

Y, desde luego, sucedió cuando Murat se hartó de que Mustafá dejara salir cada vez con mayor frecuencia y mayor virulencia al gorila que lleva dentro.

Ahora son muchas las dudas que nos acechan. Obviamente la principal preocupación es la salud de Nefes y de su bebé, pero después en nuestra lista de desvelos está la acechante sombra de Genco sobre los Kaleli. ¿Conseguirán mantenerse unidos para hacer frente a este nuevo rival? ¿Logrará Genco quebrar lo que Vedat apenas logró arañar?

Y mientras tanto a la audiencia no nos queda más que seguir conteniendo el aliento esperando que Nefes, Tahir y Yigit puedan consolidar esa familia que han ido creando.

Hasta ahora han contado con el respaldo inquebrantable de la audiencia y, ante los nuevos retos, seguro que siguen sintiendo el aliento de los espectadores.

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