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5 motivos para visitar cada noche 'Ciudad cruel' en Nova

Todas las familias tienen secretos. Y obviamente todas las familias televisivas acumulan una buena cantidad de misterios para captar la atención de la audiencia. Esas intrigas son el eje de 'Ciudad cruel', donde los Yilmaz y los Karaçay acumulan incontables incógnitas que ansiamos desvelar, a la vez que nos preguntamos cuántas mentiras quedan aún por descubrir.

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Dos mujeres de armas tomar

Aparentemente los Karaçay y los Yilmaz comparten pocas cosas, pero, sin embargo, desde el primer minuto comprobamos que tienen un común denominador: ambas familias cuentan con unas madres fuertes, valientes, decididas, capaces de enfrentarse a todo y a todos para proteger a sus retoños.

Eso sí, hasta ahí llegan las similitudes porque es lo único que comparten Şeniz y Seher. Ambas quieren proteger y cuidar a sus hijos, pero su forma de hacerlo es radicalmente opuesta.

Seher intenta sacar adelante a sus hijos con la única ayuda de esa suegra que parece más un problema que una solución. Es firme y no le tiembla la mano a la hora de encauzar por el buen camino a Ceren, Cemre y Civan. Eso sí, tiene muy claro que es a ella a quien le toca esa responsabilidad.

El problema es que esa mano dura también ha provocado cierta distancia con sus hijos. Seher no conoce a sus hijos. No sabe que Ceren intriga con su abuela para irse a la gran ciudad para casarse con el gran heredero de una gran familia. No sabe que Cemre sueña con ser cantante. No sabe que a Civan le cuesta cada vez más soportar el yugo de la autoridad materna.

Por ahora Seher consigue mantener su rol de cabeza de familia, pero ¿podrá mantener su influencia en sus hijos en ese nuevo entorno de lujos y comodidades? ¿Cederá a los deseos artísticos de Cemre? ¿Hará ver a Ceren que tiene unos objetivos vitales incorrectos? ¿Perdonará la traición de su suegra?

En cuanto a Şeniz, sus problemas son iguales y, a la vez, muy distintos. Şeniz también quiere lo mejor para sus hijos, pero para ella el concepto “mejor” va acompañado de una mejor posición social y un mejor lugar en la herencia familiar. Şeniz se esfuerza mañana, tarde, noche y madrugada porque sus hijos tengan el protagonismo que su apellido lleva aparejado; pero choca contra dos paredes. La inflexibilidad de su marido y el boicot de sus hijos a sus planes.

Şeniz pone todo de su parte, pero de nada sirven sus desvelos ni su “presión” a Nedim si su marido ignora todos y cada uno de sus comentarios y sus hijos van en la dirección contraria a la guía materna.

Y esa es una de las grandes diferencias entre estas dos mujeres. Seher por ahora consigue que sus hijos sigan sus pautas, pero Şeniz hace mucho tiempo que perdió el control. Eso sí, ambas coinciden en que sus objetivos no coinciden con los de sus descendientes. ¿Cómo gestionará cada una la rebeldía de todos y cada uno de sus vástagos? Y, sobre todo, ¿cómo será la relación entre estas dos mujeres de armas tomar? ¿Serán aliadas para mantener a sus respectivos hijos alejados unos de otros o se convertirán en acérrimas rivales?

Como curiosidad, destaca el hecho de que Mine Tugay, la encantadora Ender de ‘Medcezir’ es ahora la fría y despiadada Şeniz, mientras que Deniz Ugur, la malvada madrastra Sanem de ‘El secreto de Feriha’ es ahora una luchadora madre de familia. En sus anteriores roles nos convencieron y conquistaron y, por lo visto, en ‘Ciudad cruel’ vienen a confirmar su capacidad para adaptarse a los roles más opuestos.

El patriarca atormentado

Y en medio de estas dos mujeres está el todopoderoso Agah Karaçay (Fikret Kuskan). Tiene tanto poder que se cree con derecho para “comprar” una esposa para su sobrino. Él lo ve como un acto de generosidad para evitar la condena de la soledad para Nedim, pero no deja de ser un acto de soberbia.

Y eso es lo que más nos atrae. Agah es la contradicción hecha personaje. Por un lado, se desvive por cuidar, proteger, ayudar y acompañar a su sobrino. Por otro lado, ignora por completo a sus hijos.

La duda está en si Agah es la causa o la consecuencia de ambas situaciones. O ambas.

Agah no se despega de su sobrino no solo por cariño, sino también por cargo de conciencia. Se siente culpable por algo relacionado con la muerte de su hermano, pero aún nos falta información. Nos faltan detalles de, por ejemplo, qué papel jugó Şeniz en todo aquello.

En cuanto a sus hijos, como suele decirse, ¿qué fue primero el huevo o la gallina? ¿Agah mantiene la distancia con sus hijos por sus “despreocupadas” personalidades? ¿O sus hijos se comportan como rebeldes debido a la frialdad de su padre?

Ahora mismo, la atención de Agah está centrada única y exclusivamente en su sobrino, pero ¿reconducirá la relación con sus hijos? ¿Es tan fuerte su vínculo con Nedim o Şeniz conseguirá romper ese vínculo que los une?

Y, por otro lado, al margen del conflicto paterno-filial, es más que evidente que su matrimonio no pasa por su mejor momento. Por ahora todas las discusiones giran en torno al mismo problema: Nedim, pero ¿habrá hueco para un nuevo elemento discordante, como, por ejemplo, una tercera en discordia? ¿Será el choque de dos temperamentos tan fuertes como el de Agah y Seher el inicio de algo más?

Los herederos del trono

Y si tenemos al gran rey Agah, tiene que haber heredero al trono. Y en esta ocasión, a falta de uno, tenemos dos candidatos a la corona. Aunque, si somos precisos, hay un heredero y un aspirante.

El heredero oficial es Nedim (Berker Güven), dado que, por lo que parece, todas las posesiones de la familia Karaçay proceden de su fallecido padre. Por lo tanto, podría decirse que Nedim es el rey real, pero, dadas sus circunstancias, su tío actúa como regente. Y justo es decir que parece que está actuando conforme a derecho, es decir, está defendiendo no solo los intereses de su sobrino, sino a él mismo.

De Nedim sabemos muy poco, pero ya ha conseguido hacerse un hueco en nuestro corazón. Tuvo un accidente con lamentables secuelas, pero, visto el trato que recibe por parte de su tía y algunos comentarios, ¿fue un accidente? ¿el tratamiento alternativo que le da Şeniz está entorpeciendo una posible recuperación? Intuimos que su relación con Damla es inexistente, pero ¿cómo se lleva con Cenk? ¿Cómo es la convivencia entre los dos príncipes del imperio Karaçay?

De Genk (Ozan Dolunay) aun sabemos menos que de Nedim. Si hacemos caso a Şeniz, es un hijo abandonado y maltratado por su padre. No sabemos la razón por la que tuvo que exiliarse, pero debió ser lo suficientemente grave como para estar cinco años fuera del hogar familiar y para que su padre no lo visitase ni una sola vez. Sin embargo, si hacemos caso a Agah es un vividor despreocupado que solo pasa el tiempo gastando la fortuna familiar en vez de administrándola como se presuponía que debía ser.

Pero, ¿cómo es Cenk en realidad? Esa es una de las preguntas que tendremos que esperar para responder. A priori, intuimos una necesidad desesperada para llamar la atención de su padre. Tuvo que montar un escándalo para que Agah abandonase la habitación de Nedim y le prestase atención. Intentó dar un paso adelante en la relación paterno-filial, pero recibió un paso atrás por la otra parte.

Por lo tanto, ¿es Cenk el rebelde sin causa que aparenta ser o simplemente se ha creado un personaje que sabe que capta la atención de su padre, aunque sea para mal? ¿Tan mala es la relación como para tener que recurrir a ese tipo de estrategias?

Las candidatas a princesas

Y en medio de esa marejada familiar, llegan a la mansión las hermanas Yilmaz.

Ceren (Bahar Sahin) llega convencida de que va a ser la señora de la casa. Y, aunque no le falta razón, le han omitido convenientemente el pequeño detalle de que su posible prometido no es el galán que copa las portadas de las revistas, sino el ermitaño que vive en el ático. ¿Seguirá Ceren dispuesta a casarse con el cambio de novio? ¿Conseguirá ser vista como algo más que la manicurista o se quedará como residente permanente en la casa de invitados?

Por ahora, su suerte no parece muy favorable, dado que la entrada en escena de su hermana Cemre (Sera Kutlubey) ha sido mucho más exitosa. No sólo ha sido la primera en ser invitada formalmente a cruzar la puerta del universo Karaçay, sino que, además, ha sorprendido gratamente tanto al patriarca como al heredero. Han bastado unas pocas preguntas para que Cemre le demostrase a Agah que es una buena profesional y a Nedim que es digna de confianza.

La conexión entre Nedim y Cemre es ya una realidad. Probablemente la muchacha haya sido la primera en darse cuenta de la verdadera relación entre tía y sobrino y, desde luego, ha sido la primera en entorpecer los planes de Şeniz.

Ahora bien, no perdamos de vista que Cenk también parece haberle prestado una atención especial a la enfermera. ¿Será Cemre una nueva causa de conflicto entre los primos?

Si Ceren encontró la forma de dejar a su hermana en evidencia ante Seher con su trabajo nocturno, ¿de qué será capaz si ve que su gran sueño en la gran ciudad corre peligro por la intromisión involuntaria de Cemre?

El resto de la familia

Pero los Karaçay y los Yilmaz tienen otros elementos de interés. Damla ha sido todo un descubrimiento en apenas un par de horas. Nos la presentaron como una frívola adolescente mucho más pendiente de la pantalla de móvil que de los dramas de su familia. Y, aunque esa percepción sigue vigente, su visita a su ex en la discoteca nos deja la esperanza de que es un personaje que nos puede dar grandes momentos.

En el lado Yilmaz, tenemos a la abuela Neriman, que de primeras nos causa un profundo rechazo. ¿Cómo es posible que esté dispuesta a vender a su nieta? ¿Cómo puede manipular a una adolescente con falsas ilusiones?

En cuanto a Civan, la primera impresión no ha sido nada positiva. Por ahora Seher parece controlar el temperamento visceral de su hijo, pero hay actitudes que no apuntan nada bueno.

Por lo tanto, estamos ante dos familias llenas de mentiras, secretos y misterios. Ahora que parecen destinadas a relacionarse, ¿sen revelará todo lo que permanece oculto o, por el contrario, surgirán nuevas intrigas? ¿Podrá Seher mantener el control de sus hijos o se le escaparán de las manos? ¿Se romperá definitivamente el fino lazo que une todavía a las hermanas Yilmaz? ¿Conseguirá Agah aliviar su conciencia? ¿Podrá Şeniz poner a sus hijos en el lugar que cree que les corresponde en detrimento de Nedim?

Acabamos de llegar a ‘Ciudad cruel’ y ya nos sobran los motivos para instalarnos cómodamente para no perder detalle de la convivencia entre los Yilmaz y los Karaçay.

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