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málaga

Conceden el tercer grado un violador que cometió 24 agresiones sexuales y fue condenado a 271 años de prisión

El hombre fue condenado a 271 años de cárcel tras cometer 13 violaciones y 11 agresiones sexuales. La Junta de Tratamiento de la cárcel en la que estaba ingresado elaboró un informe en que le negaba la concesión del tercer grado.

Un juez de vigilancia penitenciaria ha concedido el tercer grado –semilibertad- a un hombre condenado por 24 agresiones sexuales cometidos en Málaga pese a la negativa de la junta de tratamiento de la prisión en la que estaba interno los últimos años. Se contempla que la salida de prisión ocurra en los próximos días. A partir de entonces, el hombre ingresará en un Centro de Inserción Social todavía por determinar y podrá salir los fines de semana y disfrutar de una hora de calle a diario.

Juan Carlos G. R fue detenido en 2002 y condenado a 271 años de cárcel tras cometer 13 violaciones y 11 agresiones sexuales en grado de tentativa entre los años 1997 y 2002 en la ciudad de Málaga. El violador generó una alarma social importante en la ciudad durante los cinco años que duró la investigación y tuvo en jaque a la policía. Finalmente, el tribunal le impuso 20 años de condena, que era el límite legal vigente en aquel momento.

El interno solicitó en primera instancia el tercer grado a la Junta de Tratamiento de la cárcel Albolote, donde ingresío en 2012. El propio organismo negó el permiso ante la negativa de los miembros y los informes desfavorables de los psicólogos y educadores, quienes apuntaban a que Juan Carlos no era apto para reinsertarse en la sociedad. Sin embargo, Juan Carlos recurrió ante Juez de Vigilancia Penitenciaria, quien, por la normativa penitenciaria, aprobó el recurso y concedió el régimen de semilibertad. Desde 2018 había disfrutado de hasta cuatro permisos penitenciarios. Si en los próximos días Instituciones Penitenciarias decide a que CIS será enviado, la salida podría producirse este mismo viernes.

La noticia ha sido acogida con cierta preocupación por los vecinos de la barriada de la Paz en Málaga. El agresor fue profesor de un colegio de la ciudad andaluza y por las tardes trabajaba de administrador en las oficinas del Málaga Club de Fútbol. La investigación determinó dos modus operandi diferente del violador. Al principio, agredía principalmente a madres jóvenes que dejaban a sus hijos en el colegio o la guardería, las seguía hasta sus domicilios y las abordaba con un arma blanca y encapuchado para violarlas. Con los años, cambió de objetivo: jóvenes extranjeras, estudiantes de Erasmus. Se hacía pasar por fontanero o revisor del gas para poder llegar hasta sus víctimas.

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