CAMBIO CLIMÁTICO

Europa se abrasa este verano y afronta ya las consecuencias económicas

Las sucesivas olas de calor han dejado temperaturas por encima de los 40 grados y han agravado una sequía que ya estaba afectando a gran parte del continente

Europa se abrasa este verano y afronta ya las consecuencias económicas

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Europa atraviesa un verano marcado por el calor extremo, la falta de agua y una oleada de incendios que está dejando una huella cada vez mayor. La NASA ha registrado hasta cinco olas de calor desde mayo y temperaturas superiores a los 40 grados en distintos puntos del continente. El calor prolongado y la escasez de lluvias están agravando una situación que afecta ya a buena parte de Europa y que empieza a poner a prueba sus capacidades.

Los ríos en mínimos históricos

Uno de los síntomas más visibles aparece en los grandes ríos europeos. El Rin, el Danubio, el Po o el Loira presentan niveles excepcionalmente bajos, hasta el punto de que la navegación y el transporte de mercancías se están viendo afectados. Los barcos no pueden operar con normalidad y las empresas tienen que asumir mayores costes para trasladar productos por otras vías. La bajada del agua también está dejando al descubierto antiguos barcos hundidos, restos de puentes y objetos que llevaban décadas bajo el agua.

Se reduce la producción de energía

La sequía también está complicando la producción de energía. Algunas centrales necesitan el agua de los ríos para refrigerar sus sistemas y, cuando el caudal cae demasiado o la temperatura del agua aumenta, tienen que reducir su actividad.

En Rumanía, la central nuclear de Cernavoda llegó a detener uno de sus reactores por la falta de agua. En Hungría, la central de Paks, una de las principales fuentes de electricidad del país, tuvo que reducir drásticamente su producción. En otros países europeos también se han producido restricciones en centrales nucleares debido al calor y a los bajos niveles de los ríos.

El campo también está pagando las consecuencias. La falta de agua está reduciendo las cosechas de cereales en países como Alemania o Reino Unido y está obligando a agricultores de Italia a abandonar parte de sus cultivos de arroz. La producción agrícola europea podría caer entre un 3% y un 7%. Menos cosecha significa menos ingresos para los agricultores y puede terminar trasladándose a los precios de los alimentos.

Verano de récord con los incendios forestales

Y a esta situación se suma una temporada de incendios especialmente grave. Más de 600.000 hectáreas han ardido ya en la Unión Europea este año. España concentra casi la mitad de toda esa superficie, con cerca de 297.000 hectáreas quemadas.

El calor, la sequedad del terreno y la falta de lluvias han creado unas condiciones especialmente favorables para la propagación del fuego, con incendios de gran intensidad en diferentes puntos del continente.

La factura económica

El clima extremo podría restar alrededor de un 1,1% al PIB de la Unión Europea en 2026, unos 200.000 millones de euros. Una cifra que refleja que el problema ya no afecta únicamente al medio ambiente. Europa tendrá que adaptar carreteras, redes eléctricas, sistemas de transporte, agricultura y suministro de agua a un escenario climático que está llegando mucho antes de lo previsto.

El reto ya no es únicamente hacer frente a este verano. Es prepararse para un futuro en el que episodios de calor extremo, sequía e incendios como los de este año puedan repetirse con mayor frecuencia.

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